745 kilómetros cuadrados. En una guerra donde los frentes llevan meses sin moverse, esa cifra es casi difícil de procesar. Ucrania ha recuperado en el sur ese territorio —26 pueblos, miles de personas liberadas del control ruso— en una operación que se mantuvo en silencio durante siete meses. La mayor contraofensiva ucraniana desde el verano de 2023 se ha completado sin que casi nadie lo supiera hasta el final.
El 14 de agosto, el presidente Volodimir Zelenski desveló la magnitud del avance en el frente de Oleksandrivka, en la región de Dnipropetrovsk: 745 km² liberados, 26 localidades recuperadas, y al menos 10.000 bajas en el ejército ruso.
Seis meses de silencio: cómo se planeó la operación
La operación comenzó a finales de enero de 2026, cuando las tropas rusas avanzaban hacia la localidad de Oleksandrivka. Dos unidades de asalto ucrainas publicaron algún vídeo en redes sociales al inicio. Lo borraron inmediatamente. Durante los meses siguientes, el silencio fue casi total.
El secretismo no fue casualidad. Los analistas y militares sabían que algo estaba pasando, pero los expertos en geolocalizaciones quedaron sin datos. La campaña de desinformación fue parte del éxito: Rusia tampoco supo con precisión qué ocurría hasta que fue demasiado tarde.
«Veintiséis localidades de las regiones de Dnipró, Donetsk y Zaporiyia volvieron a estar bajo control ucraniano.» — Volodimir Zelenski, en X, 12 de agosto de 2026
El 12 de agosto, la operación concluyó. Dos días después, Zelenski la anunció públicamente. Del territorio recuperado, 12 localidades pertenecen a la región de Dnipropetrovsk, 10 a Donetsk y 4 a Zaporiyia.
Los números: 745 km², 26 pueblos y 10.000 bajas rusas
El Institute for the Study of War (ISW), que hace seguimiento del conflicto mediante imágenes geolocalizadas, sitúa la cifra de terreno recuperado en unos 627 km². Aunque algo por debajo de los 745 km² que afirma Zelenski, el propio ISW advierte que su metodología «probablemente subestima los avances ucranianos».
Contexto: 627–745 km² recuperados equivale a casi todo el territorio que Rusia tomó en Ucrania durante los primeros siete meses de 2026. Ucrania habría recuperado así unos 100 km² al mes, un ritmo que el ejército ruso no logra alcanzar en ningún frente desde abril.
Las bajas rusas en este frente ascienden, según las fuerzas ucranianas, a al menos 9.550 muertos y más de 6.600 heridos entre enero y agosto. El ejército ruso ocupaba la región de Dnipropetrovsk desde junio de 2025, cuando intentaba abrir un nuevo frente para rodear Zaporiyia. La operación ucraniana invirtió ese escenario por completo.
El factor Starlink: cómo Rusia perdió sus comunicaciones
Una de las claves del avance ucraniano fue el corte de la señal de Starlink para los terminales que el ejército ruso usaba ilegalmente dentro de Ucrania. Cuando las comunicaciones fallaron, cientos de posiciones rusas quedaron aisladas, sin coordinación entre sí ni con el mando.
A eso se sumó la superioridad de los drones ucranianos y una mejor planificación operativa. Los rusos habían entrado en Dnipropetrovsk avanzando por un territorio lleno de ríos, pero cometieron el error de no consolidar ni su avance ni su logística. Cuando Ucrania atacó, la posición rusa se desmoronó.
Lo que cambia en la guerra con este resultado
El avance en Dnipropetrovsk no significa que la guerra esté cerca de terminar. El frente del Donbás sigue siendo el más activo, con Rusia empujando hacia Kramatorsk y Sloviansk a un ritmo lento y con pérdidas enormes. Esas dos ciudades siguen siendo el muro que contiene el avance ruso.
Pero la reconquista de Dnipropetrovsk tiene un valor simbólico y estratégico claro: Ucrania ha demostrado que puede recuperar territorio en un contexto de aparente parálisis. Para la comunidad ucraniana en España, que sigue la guerra con la angustia de quien tiene familia al otro lado del frente, este avance es también una señal: el país no está derrotado. Está aguantando. Y a veces, también contraatacando.

