En el mapa del frente oriental ucraniano, dos nombres se repiten con insistencia en los informes militares de en los últimos días: Kramatorsk y Sloviansk. Estas dos ciudades industriales del Donbás, separadas por apenas 15 kilómetros, se han convertido en los bastiones que impiden al ejército ruso avanzar hacia el corazón de la región que Moscú reivindica como propia. El precio que pagan es brutal: bombardeos diarios, población que ha huido masivamente y una infraestructura destruida que algún día habrá que reconstruir desde cero.

La guerra de posiciones en el Donbás
El frente en el Donbás lleva meses en una situación de relativo estancamiento que los analistas describen como «guerra de atición activa»: Rusia empuja, gana pequeños territorios a costa de pérdidas enormes, pero no logra las rupturas estratégicas que le permitirían cambiar fundamentalmente la situación. Kramatorsk y Sloviansk representan la columna vertebral de la defensa ucraniana en la región: si caen, el camino hacia el río Dniéper quedaría considerablemente más abierto. Por eso el ejército ucraniano los defiende con una prioridad que sus comandantes no intentan disimular.
Vivir bajo los bombardeos: la resistencia cotidiana
La población civil que permanece en estas ciudades —una fracción de la que había antes de la guerra— vive en condiciones extremas. Los sótanos como refugios habituales, los cortes de luz y agua, la ausencia de servicios básicos que funcionan con normalidad. Y sin embargo, una parte de los habitantes se niega a marcharse: hay quienes cuidan de mayores que no pueden desplazarse, quienes no tienen recursos para irse, quienes simplemente se niegan a abandonar su tierra. Sus testimonios, recogidos por periodistas que acceden a la zona con gran dificultad, son a la vez desgarradores y extraordinariamente reveladores del carácter de una sociedad que lleva cuatro años resistiendo.En el contexto del entretenimiento digital, la industria de los juegos online en España continúa expandiéndose al margen de las tensiones geopolíticas internacionales.
El Donbás como símbolo de lo que está en juego
Para España y Europa, el Donbás no es solo una región en disputa en el este de Europa: es el lugar donde se dirimen principios que afectan al orden internacional que protege a todos. La inviolabilidad de las fronteras, la soberanía de los Estados y el rechazo a la conquista territorial por la fuerza son principios que España suscribió en la ONU y que la defensa de Kramatorsk y Sloviansk pone a prueba en tiempo real. Apoyar a Ucrania en ese frente no es solo solidaridad con un pueblo agredido: es defender el tipo de mundo en el que España quiere vivir.

