Noticias18 de agosto de 2026·4 min de lectura

Ochenta y cinco personas detenidas ante la sede del Tribunal Supremo. Ese es el saldo de la jornada en la que Rusia confirmó, definitivamente, lo que ya era un secreto a voces: Yábloko no concurrirá a las elecciones legislativas de septiembre. El único partido legal en Rusia que se opone a la guerra quedó fuera de las urnas este lunes, cuando el tribunal de apelaciones rechazó el recurso presentado por la formación y los agentes dispersaron con contundencia a sus simpatizantes en la calle.

El Supremo cierra la puerta definitivamente a Yábloko

Una semana después de que un juez del Tribunal Supremo decretara la exclusión inicial del partido, la sala de apelaciones ratificó el fallo sin fisuras. Yábloko, cuyo lema electoral era «Por la paz y la libertad», había acudido al proceso esperando revertir una decisión que, según sus dirigentes, nunca tuvo base legal real.

El partido pretendía ofrecer a los electores rusos «la única forma legal» de pronunciarse sobre la guerra, en palabras de su líder, Nikolái Ribakov. Esa posibilidad quedó cancelada. Las elecciones a la Duma —la Cámara Baja del Parlamento ruso— se celebrarán entre el 18 y el 20 de septiembre con Yábloko fuera de la papeleta por primera vez en su historia moderna.

Los motivos oficiales y la doble vara con Rusia Unida

La demanda que dio origen al proceso fue presentada por Ródina, partido ultranacionalista aliado del Kremlin. Sus acusaciones: financiación extranjera y violación de derechos de autor en la propaganda electoral. El Supremo también desestimó la acusación de «extremismo», aunque eso no cambió el resultado final.

Lo que sí intentó cambiar la defensa de Yábloko fue el contexto. Los abogados presentaron un informe que demostraba que Rusia Unida y los cuatro partidos de la «oposición sistémica» —todos leales a Putin— también habían recibido donaciones con indicios de financiación extranjera. En total, más de 1.153 millones de rublos (unos 11,7 millones de euros). El Supremo ignoró el argumento.

«Todos entienden que, en realidad, Yábloko fue excluido de las elecciones por apoyar la paz y la libertad.»
— Representantes del partido tras conocer el fallo

85 detenidos en la calle y once años de prisión para un dirigente

La jornada no se limitó a la sala del tribunal. Antes de que comenzara la vista, que en teoría era pública, la policía ya había actuado en el exterior. A lo largo del día, 85 personas fueron llevadas a distintas comisarías por haberse reunido frente al edificio del Supremo. Entre los detenidos se encontraba Víktor Balabánov, candidato en las elecciones de septiembre y testigo del proceso judicial.

Ribakov denunció las detenciones desde dentro de la sala y pidió la liberación de todos los afectados, señalando que las autoridades «están intentando intimidar a sus seguidores». Según datos posteriores, los detenidos fueron abandonando las comisarías tras varias horas y una conversación individual con los agentes.

Paralelamente, en la ciudad de Pskov, un tribunal condenó a once años y un mes de prisión a Lev Shlosberg, uno de los dirigentes estatales de Yábloko, por criticar la guerra. La coincidencia de las dos resoluciones en el mismo día no pasó desapercibida.

Una Duma que solo votará a favor de la guerra

La consecuencia directa de esta decisión es que la próxima Duma quedará compuesta exclusivamente por formaciones que respaldan la continuidad de las operaciones militares en Ucrania. Yábloko era la única opción legal dentro del sistema para los ciudadanos rusos contrarios a la guerra —ya sea la comunidad rusa en España y Europa, la diáspora en general, o los propios electores en Rusia que buscaban un voto de protesta dentro de los cauces institucionales.

El partido fundado en 1993 había mantenido una posición coherente contra todas las guerras en que Rusia ha participado: Chechenia, Siria, Ucrania. Esa trayectoria de más de tres décadas —que parecía haber encontrado un resquicio en julio cuando la CEC aprobó su candidatura por unanimidad— acaba de ser expulsada del sistema electoral.

La Comisión Electoral Central eliminará esta semana la casilla correspondiente a Yábloko en las papeletas. Lo que quede en septiembre es, de facto, un plebiscito sin disidencia. La ONU ya había pedido a Rusia que revocara la exclusión. La respuesta llegó en forma de 85 detenciones y once años de cárcel para uno de sus dirigentes.

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