Eran las cuatro de la mañana del viernes en Letonia cuando los teléfonos móviles de varias provincias del noreste del país emitieron una alerta de amenaza aérea. Minutos después, un Eurofighter italiano que participaba en la Misión de Policía Aérea del Báltico de la OTAN derribaba un dron sobre la región de Balvi, en una zona despoblada cerca de la frontera con Rusia. La alerta se retiró aproximadamente una hora después. Era la segunda vez en 2026 que la Alianza Atlántica interceptaba un dron sobre territorio letón.
Cómo ocurrió el derribo sobre Letonia
Los sistemas de vigilancia de la OTAN detectaron el aparato sobre espacio aéreo letón en la madrugada del viernes 14 de agosto. La portavoz aliada, Allison Hart, confirmó a la agencia EFE que se ordenó el despegue de emergencia de dos Eurofighter italianos desde la base aérea de Šiauliai, en Lituania. También despegaron dos F-16 turcos. Uno de los cazas italianos derribó el dron sobre la parroquia de Rugāji, en el municipio de Balvi, en el noreste del país.
Soldados y agentes de policía fueron desplegados en la zona para recuperar los restos del aparato, que podrían estar dispersos en una amplia superficie dado que fue alcanzado a gran altura. El primer ministro letón, Andris Kulbergs, agradeció públicamente la actuación de las fuerzas armadas y de los aliados de la OTAN por su respuesta «profesional y operativa».
¿De quién era el dron? La guerra electrónica como factor
Las fuerzas armadas letonas apuntan a la guerra electromagnética rusa como causa del desvío. Según su comunicado, el dron «entró en Letonia como resultado de la guerra electrónica rusa», es decir, que las contramedidas de interferencia de señal utilizadas por Rusia habrían alterado la trayectoria del aparato. El jefe del Centro de Gestión de Crisis de Lituania, Vilmantas Vitkauskas, señaló que el dron era «probablemente ucraniano» y que, tras ser desviado por las contramedidas rusas, habría penetrado en espacio de la OTAN desde Bielorrusia.
La OTAN, por su parte, lo describió únicamente como un «vehículo aéreo no tripulado sin identificar» y no estableció públicamente su origen. Las autoridades letonas tampoco han precisado quién lo lanzó ni cuál era su objetivo inicial, a la espera de analizar los restos recuperados.
El patrón en el flanco oriental de la OTAN
El incidente en Letonia no es un caso aislado. Es el segundo que se registra en el país este año: el 8 de junio, un Rafale francés de la OTAN derribó otro dron sobre la zona de Rēzekne, también desviado desde territorio ruso. En julio, cazas rumanos derribaron tres drones en solo tres días, lo que llevó a Bucarest a estudiar invocar el Artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte. En Bulgaria, un dron no identificado explotó cerca de una estación del gasoducto Trans-Balkan.
Finlandia, por su parte, restringió temporalmente el tráfico aéreo y marítimo en la parte oriental del golfo de Finlandia el mismo viernes como medida de precaución. Las fuerzas armadas del país levantaron las restricciones unas horas después, confirmando que ningún dron llegó a entrar en su espacio aéreo.
Los estados miembros de la OTAN que comparten frontera con Rusia —Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia— llevan meses reforzando la vigilancia de su infraestructura crítica: presas, centrales eléctricas e instalaciones de gas natural. La preocupación, según fuentes aliadas, es que Moscú pueda utilizar drones ucranianos desviados como coartada para un eventual ataque de falsa bandera contra alguno de estos países. Más información en RusiaHoy Noticias.

