La noche del 9 de agosto transcurrió como casi todas las noches de este verano en Ucrania: con sirenas, explosiones y recuentos de muertos al amanecer. Al menos ocho personas murieron en las últimas horas tras un intercambio de ataques en el que Rusia lanzó misiles y drones contra ciudades ucranianas y Ucrania respondió golpeando objetivos en territorio ruso. Entre los blancos rusos, el puerto de Odesa — y eso tiene consecuencias mucho más allá de las fronteras ucranianas.
Una nueva noche de misiles sobre Ucrania
Los bombardeos rusos a gran escala se han vuelto casi rutinarios en las últimas semanas. Según un análisis de la AFP, Rusia más que duplicó el uso de misiles balísticos durante el mes de julio. La razón por la que estos ataques causan cada vez más víctimas no es solo el volumen de proyectiles: es que Ucrania se ha quedado sin suficientes interceptores para frenarlos.
El 5 de agosto ocurrió algo que no había pasado en más de cuatro años de guerra: las defensas antiaéreas ucranianas no lograron derribar ni uno solo de los 28 misiles rusos lanzados esa noche sobre la región de Kiev. Resultado: 17 muertos y 44 heridos. Las ciudades ucranianas están pagando con vidas la escasez de misiles interceptores Patriot, el único sistema occidental capaz de frenar los proyectiles balísticos rusos.
Odesa y la comida del mundo
La inclusión del puerto de Odesa entre los objetivos rusos de este fin de semana eleva el conflicto a una dimensión global. Volodímir Zelenski lo dijo sin rodeos: Moscú está atentando contra la seguridad alimentaria mundial. Odesa es el principal puerto de exportación de cereal ucraniano, un producto que alimenta a millones de personas en África, Oriente Próximo y Asia. Cada ataque que daña sus instalaciones portuarias o interrumpe la navegación por el Mar Negro afecta directamente a los precios mundiales del trigo y del maíz.
España, como gran importadora de cereales y piensos, conoce bien este impacto: el encarecimiento del pan y los alimentos procesados que siguió a la invasión de 2022 tuvo parte de su origen en estos mismos puertos.
Sin interceptores Patriot: la vulnerabilidad que Rusia explota cada noche
La escasez de misiles Patriot no es solo un problema técnico: es una consecuencia directa de la guerra que Estados Unidos libra contra Irán. Los interceptores que debían llegar a Ucrania fueron redirigidos hacia el Ejército estadounidense y sus aliados en el Golfo Pérsico. Zelenski lo ha denunciado abiertamente en varias ocasiones, recordando que «cada noche sin interceptores se traduce en más víctimas».
«Cada lote de misiles interceptores de misiles balísticos salva la vida de nuestra gente. Y cada noche sin ellos se traduce en más víctimas.» — Volodímir Zelenski
Zelenski y Trump en Washington: la negociación que Ucrania necesita
El martes 5 de agosto, Zelenski viajó a Washington para asistir al funeral del senador republicano Lindsey Graham, uno de los principales defensores de Ucrania en el Congreso estadounidense. Aprovechó el viaje para reunirse con Donald Trump y presionar por la concesión de licencias de fabricación de interceptores Patriot, que Ucrania llevaría años buscando de la Casa Blanca. Después se reunió con representantes de Lockheed Martin —productora del sistema— para avanzar en la «producción conjunta e intercambio de tecnologías».
Trump prometió en la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara avanzar en estas licencias, algo que Zelenski valoró públicamente. No obstante, el contexto político en Washington —las prioridades de la guerra en Irán, la fragmentación del Congreso— hace que los plazos sean inciertos. Si esa promesa se convierte en acuerdo real, Ucrania podría recuperar gradualmente la capacidad de defender sus ciudades. Mientras tanto, cada misil que cruza el cielo ucraniano sin ser interceptado es la medida más directa de lo que está en juego. La cobertura de la guerra en Ucrania continúa en RusiaHoy.

