Noticias10 de agosto de 2026·4 min de lectura

En 2017, Rusia firmó con Bashar al Assad un tratado de arrendamiento de 49 años sobre sus bases en la costa siria. Nueve años después, ese tratado ya no existe: el domingo 9 de agosto, Siria y Rusia anunciaron un memorando de entendimiento que redefine por completo el estatus de Tartús y Hmeimim, las únicas bases militares rusas fuera del espacio exsoviético.

Dieciocho meses de negociación, un memorando y tres meses de plazo

La noticia llegó a través del Ministerio de Exteriores sirio y la agencia oficial SANA: tras dieciocho meses de «intensas negociaciones» entre Damasco y Moscú, ambas partes alcanzaron un acuerdo que inicia lo que el texto denomina «el proceso de reorganización de la presencia rusa en la costa siria». El plazo para completar la transición es de tres meses desde la firma del memorando.

Todo comenzó en diciembre de 2024, cuando el régimen de Bashar al Assad, sostenido durante años por la intervención militar rusa iniciada en 2015, se derrumbó en cuestión de días ante el avance de las fuerzas de Ahmad al Sharaa. El propio Assad huyó a Moscú, donde permanece exiliado. El nuevo Gobierno sirio heredó dos bases rusas operativas en su litoral mediterráneo y la necesidad de decidir qué hacer con ellas.

Dato: El tratado original de 2017 otorgaba a Rusia el control pleno de Tartús y Hmeimim durante 49 años. El nuevo memorando lo reemplaza antes de cumplirse una década.

Qué cambia y qué no: la letra pequeña del acuerdo

El memorando establece una distinción clara entre instalaciones civiles e instalaciones militares. Para las primeras, Siria asume el control directo: el aeropuerto de Hmeimim —conocido también como Aeropuerto Internacional de Latakia— y el cuarto muelle comercial del puerto de Tartús pasarán a la administración civil siria de forma gradual. El presidente de la Autoridad de Aviación Civil siria, Omar Hosari, confirmó que su gobierno ya ha tomado el control del aeropuerto y ha iniciado las evaluaciones técnicas para su rehabilitación.

Para las instalaciones militares, la fórmula es diferente: se transformarán en «centros conjuntos de entrenamiento y rehabilitación» bajo «nuevos arreglos que preservan los intereses mutuos». Es decir, Rusia no abandona completamente su presencia en Siria; la reformula en un marco de cooperación técnica con el nuevo Gobierno de Damasco.

Tartús y el Mediterráneo: lo que Rusia no quiere perder

Tartús no es una base cualquiera. Es el único punto de apoyo naval ruso con acceso directo al Mediterráneo — el mar que comunica Oriente Próximo con Europa y bañas las costas de España, Francia e Italia. Desde allí, Rusia ha proyectado fuerza naval hacia el Atlántico y ha mantenido una presencia logística que durante años resultó estratégicamente invaluable. Perder Tartús por completo habría supuesto retirar a Rusia del Mediterráneo oriental de forma definitiva.

La solución alcanzada el domingo evita ese escenario: Rusia conserva una huella en Siria, aunque con un perfil radicalmente más bajo. Las negociaciones han durado más de un año porque las posiciones iniciales de ambas partes estaban muy alejadas: Moscú quería preservar sus capacidades operativas; Damasco quería recuperar la soberanía plena sobre su territorio y distanciarse del legado del régimen de Assad.

Para el nuevo Gobierno sirio, presidido por Ahmad al Sharaa —excomandante yihadista reconvertido en presidente interino—, el acuerdo es una victoria política: confirma que las bases no seguirán siendo lo que fueron bajo Assad, y que Siria recupera control sobre infraestructuras clave. Para Moscú, es la mejor opción disponible en una negociación que claramente no jugaba en campo propio. Rusia conserva una huella simbólica y logística en el Mediterráneo, pero deja atrás la era del control pleno heredada del acuerdo con Assad. Tres meses para completar la transición; décadas de implicaciones geopolíticas para un mar que también baña las costas españolas. El seguimiento de las relaciones entre Rusia, Siria y Europa continuará siendo uno de los ejes informativos de RusiaHoy en los próximos meses.

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