Noticias9 de agosto de 2026·4 min de lectura

«Minas a distancia, bombardeos, drones: todo está en tu contra. Pero vas y haces todo para garantizar que cada alma regrese a casa.» Esa última publicación en redes sociales resume mejor que ninguna biografía lo que era Oleksiy Yukov, conocido en toda Ucrania como el recolector de almas. El pasado 5 de agosto murió al pisar una mina terrestre durante una misión de recuperación en la región de Donetsk. Tenía 40 años.

El sábado 8 de agosto, Kiev se detuvo para despedirle. Miles de ucranianos —civiles, soldados, familiares de caídos— se congregaron en la catedral de San Volodymyr y en la plaza Maidán para dar el último adiós al fundador de Platsdarm, la organización que durante años se adentró en campos minados y entre ruinas para recuperar los cuerpos de quienes murieron por la guerra.

Veinte años recuperando almas en los campos de batalla

Yukov era de la región del Donbás. Siendo adolescente, encontró esqueletos de soldados de la Segunda Guerra Mundial abandonados en el terreno. Aquel hallazgo lo cambió: a partir de ese momento se convirtió en su misión personal recuperar a los muertos y garantizarles un entierro digno.

Fundó Platsdarm —»cabeza de puente» en ucraniano— porque creía que todos los caídos merecían volver a casa. Y eso incluía a los soldados rusos. «Cuando dicen: ‘Que se pudran’, no estoy de acuerdo. Así es como luchamos por cada alma», afirmó en una entrevista con la AFP en 2024. Sus voluntarios recorrían campos y bosques a través de territorios minados, buscando restos mortales y reuniendo pistas para identificar a los fallecidos. La prensa ucraniana estima que el equipo de Platsdarm recuperó miles de cuerpos de combatientes y civiles a lo largo del conflicto.

Yukov hablaba de su trabajo en términos casi religiosos. «Nunca veo los cuerpos como simples cadáveres. Hay un alma. Está justo ahí, junto a ellos», explicó. «Te das cuenta de que, hasta que el cuerpo sea enterrado, el alma permanecerá a su lado.»

La última misión del «recolector»

En 2022 ya había perdido un ojo y sufrido graves heridas en las piernas tras otra explosión de mina. Se recuperó y regresó al frente. El 5 de agosto de 2026 no tuvo tanta suerte: pisó una mina terrestre durante lo que sería su última misión de recuperación, y falleció en el acto. Su familia trasladó sus restos a Kiev para la ceremonia de despedida.

Su hija adoptiva Diana habló con periodistas de la AFP durante el funeral, intentando mantener la compostura con su vestido negro. «Siempre pensé que no le pasaría nada. Contestaba constantemente las llamadas de madres. Les decía que devolvería a sus seres queridos», relató. Sus últimas palabras, según la familia, fueron: «Me voy».

«Nunca veo los cuerpos como simples cadáveres. Hay un alma. Está justo ahí, junto a ellos. Te das cuenta de que, hasta que el cuerpo sea enterrado, el alma permanecerá a su lado.» — Oleksiy Yukov, en entrevista con AFP (2024)

El adiós de Kiev bajo la lluvia

Bajo la lluvia del sábado por la tarde, los compañeros de Yukov transportaron su ataúd abierto al interior de la catedral de San Volodymyr, un templo del siglo XIX en el centro de Kiev. Cientos de personas aguardaban dentro; muchos más se congregaron en la plaza Maidán, arrodillándose al paso del cortejo como señal de respeto.

Entre la multitud destacaba Yevgenia, la hija de Yukov de solo seis años, con un lazo negro en el pelo rubio, aferrada a la falda de su madre sin apartar la mirada del ataúd de su padre. El homenaje se extendió también a otras ciudades. En Donetsk lo conocían de primera mano: aparecía en los momentos más duros, los que se han convertido en parte del día a día de una región que lleva años bajo los ataques rusos.

Platsdarm seguirá: la viuda promete continuar

Evhenyia Kaluhyna, viuda de Oleksiy Yukov, se situó frente al féretro abierto de su esposo con un vestido blanco bordado. Sollozando, se dirigió a todos los presentes:

«El trabajo era difícil y aterrador. Pero les prometo que lo continuaremos porque los muertos lo merecen, y ustedes lo merecen por todo lo que hicieron.»

Platsdarm no cierra. La organización que Yukov construyó durante dos décadas seguirá adentrándose en los campos donde todavía esperan los restos de los caídos de esta guerra. Porque para Yukov, y ahora para los suyos, cada alma merece volver a casa.

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