Novorossíisk no es una ciudad cualquiera en el mapa de esta guerra. Es el puerto del mar Negro que Rusia se reservó como última base operativa de su flota cuando Sebastopol se volvió demasiado peligrosa: los ataques ucranianos con drones navales habían convertido el fondeadero histórico en un riesgo permanente. Atacar ahora Novorossíisk, a más de 300 kilómetros del frente, dice mucho sobre el alcance que ha ganado el ejército ucraniano en los últimos meses.
En la madrugada del miércoles 13 de agosto, cientos de drones y misiles ucranianos —aéreos, navales y cohetes antibuque— golpearon simultáneamente el puerto, la base naval y la infraestructura portuaria de la ciudad costera de la región de Krasnodar. El presidente Volodímir Zelenski calificó la acción de «operación única». Difícilmente podía llamarla de otra manera.
A 300 kilómetros del frente: la operación que Zelenski llamó única
El ejército ucraniano combinó por primera vez en un solo ataque nocturno tres tipos distintos de armamento: drones de ala fija, misiles antibuque y drones marítimos. El objetivo declarado por Kiev era la base naval rusa de Novorossíisk, a la que Zelenski describió como «el último gran bastión de la flota rusa en el mar Negro». La distancia es el detalle que más llama la atención: más de 300 km del frente, en plena costa del Cáucaso ruso.
Esta profundidad ya no es excepcional dentro de la campaña de drones ucranianos contra la retaguardia rusa, que lleva meses ampliando su radio de acción. Pero el ataque coordinado sobre un puerto de esta relevancia estratégica sí marca un escalón distinto. El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber derribado 502 drones ucranianos durante esa noche sobre distintas regiones del país —una cifra que, sea cual sea su grado de exactitud, da idea de la magnitud del asalto.
Qué alcanzaron los drones: muelles, defensas y terminales de cereales
Zelenski confirmó que el ataque dañó las defensas antiaéreas de la ciudad, los muelles y otras infraestructuras portuarias. Pero el detalle económicamente más relevante llegó desde la prensa rusa: el diario Vedomosti informó de que dos de las tres terminales de cereales del puerto quedaron afectadas, y que una de ellas suspendió sus operaciones.
Dato clave: Novorossíisk es uno de los principales centros de exportación de cereales del mar Negro. Un parón en sus terminales repercute directamente en las cadenas de suministro de trigo y maíz hacia Oriente Medio y África del Norte, mercados que dependen de este corredor.
El alcalde de la ciudad, Andréi Krávchenko, informó de daños en cuatro empresas y más de veinte edificios residenciales. El gobernador de la región de Krasnodar, Veniamín Kondrátiev, detalló que restos de drones derribados cayeron sobre instalaciones industriales en Novorossíisk, Anapa y Gelendzhik. La terminal petrolera de Grushovaya, uno de los grandes centros de exportación de derivados del petróleo del sur de Rusia, no fue alcanzada según los informes disponibles. Sebastopol, en la Crimea ocupada, también recibió más de 30 drones durante la misma noche.
Tres muertos y la respuesta rusa en la misma madrugada
El ataque ucraniano dejó al menos tres muertos en la región de Krasnodar: un niño de ocho años en Novorossíisk y dos personas más en localidades cercanas. Otras 24 resultaron heridas, entre ellas otro menor. El gobernador Kondrátiev confirmó los fallecidos; el alcalde de Novorossíisk añadió que el suministro de agua de la ciudad fue interrumpido como consecuencia de los daños.
La noche, sin embargo, no fue de un solo bando. Mientras los drones ucranianos sobrevolaban el puerto ruso de Novorossíisk, Rusia lanzaba en paralelo 138 drones de largo alcance y un número no especificado de misiles contra territorio ucraniano, causando daños confirmados en 16 localidades. El puerto ucraniano de Izmaíl, en el delta del Danubio, fue atacado con incendios en la zona. Esta simultaneidad ya no sorprende: ambas partes han convertido la madrugada en el turno de sus retaguardias.
«El ejército ucraniano llevó a cabo una operación única dirigida contra la base naval en Novorossíisk, el último gran bastión de la flota rusa en el mar Negro.» — Volodímir Zelenski
Para la comunidad rusa y ucraniana en España, la batalla por el mar Negro tiene un componente económico directo: buena parte del comercio de cereales y derivados del petróleo que atraviesa esta ruta afecta a precios de materias primas en Europa. Novorossíisk, como nodo logístico, no es solo una pieza militar —es también un termómetro de hasta dónde puede extender Ucrania su presión sobre la economía rusa.

