Treinta civiles han muerto en Rusia en apenas cinco días. Siete de ellos en el estallido de un dron en una playa. Otro comandante del ejército cayó víctima de un coche bomba en Moscú. El director de una fábrica de drones kamikaze está en estado crítico. Esta acumulación de golpes ha obligado a Vladímir Putin a convocar una reunión extraordinaria en el Kremlin y a anunciar una reestructuración militar que reconoce, de hecho, que la retaguardia rusa ya no está a salvo.
La retaguardia rusa ya no es zona segura
Los drones ucranianos atacan ahora prácticamente toda la Rusia europea, desde las regiones bálticas hasta los Urales. No son solo los drones FPV en el frente ni los grandes golpes contra refinerías: la nueva generación de aparatos de medio alcance alcanza depósitos, nodos logísticos y puestos de mando situados entre 50 y 300 kilómetros detrás de la línea de combate.
El resultado es que la retaguardia rusa se ha convertido en una segunda línea del frente. Lo que hace meses era considerado territorio seguro —donde se almacenaban munición, combustible y vehículos de suministro— es hoy zona de riesgo. En julio, Rusia lanzó 381 misiles contra Ucrania, más que en ningún otro mes desde el inicio de la guerra en 2022. Pero la presión ucraniana sobre la retaguardia rusa no ha cedido.
Dos nuevos generales para controlar drones y retaguardia
En la reunión del Kremlin, Putin anunció la creación de las nuevas Fuerzas de la Retaguardia y nombró al coronel-general Valeri Solodchuk como su jefe —que pasa a ser también viceministro de Defensa—. Solodchuk era hasta ahora el comandante de la agrupación militar Centro, la encargada del frente en la región de Donetsk.
Simultáneamente, Putin designó al coronel-general Denis Liamin, de 47 años, como jefe de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, la rama creada en noviembre de 2025 específicamente para coordinar la guerra con drones. «Este nuevo tipo de fuerzas aún se está creando», reconoció Putin ante Liamin. Hasta ahora, este cuerpo carecía de un general al mando.
«En las actuales condiciones eso también es un trabajo de combate, totalmente de combate», señaló Putin durante la reunión con el jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, y el ministro de Defensa, Andréi Beloúsov.
El objetivo declarado de la reestructuración es «concentrar en una sola mano todos los servicios de la retaguardia» y hacer frente de forma coordinada a los ataques ucranianos en profundidad.
La campaña de 40 días de Zelenski: de Wildberries a los petroleros
La reorganización responde directamente a la campaña de ataques de 40 días contra la retaguardia rusa que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski lanzó el 25 de junio. En ese plazo, el ejército ucraniano atacó más de una veintena de centros logísticos de Wildberries, 25 refinerías e infraestructuras energéticas, y aproximadamente 200 petroleros y buques mercantes en los mares Negro y Azov.
La estrategia ucraniana no busca solo destruir: fuerza a Rusia a reubicar más lejos sus almacenes e instalaciones logísticas, encareciendo cada ofensiva y dilatando las cadenas de suministro al frente. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, anunció ya planes para reforzar la defensa antiaérea de la capital, objetivo de dos tercios de los drones que Ucrania lanza a diario.
La alarma llega hasta Leipzig
El conflicto sigue irradiando hacia Europa. Este miércoles, las autoridades alemanas confirmaron el hallazgo de un dron de origen desconocido equipado con carga explosiva en el aeropuerto de Leipzig, junto a un avión de transporte ucraniano tipo Antonov. La fiscalía alemana investiga el hallazgo como un caso de terrorismo.
No es la primera señal de desbordamiento. La semana pasada, un misil ruso tipo Kh-101 cruzó el espacio aéreo polaco durante un ataque masivo contra Ucrania y cayó en una zona despoblada cerca de Lublin. El Gobierno polaco citó al embajador ruso en Varsovia para entregarle una nota de protesta formal.
Para la comunidad rusa y ucraniana en España, estas noticias llegan en un momento en que la guerra de drones —que muchos seguían de lejos— empieza a rozar el continente donde viven. La reestructuración ordenada por Putin confirma que Ucrania ha cambiado las reglas del conflicto y obligado a Moscú a repensar incluso lo que consideraba su zona segura.

