Noticias18 de agosto de 2026·4 min de lectura

Cuatro drones derribados en espacio aéreo aliado en menos de tres semanas. El último cayó el pasado domingo a las 5:01 de la mañana entre campos de girasoles de la región rumana de Galati, abatido por un F-18 del Ejército del Aire y del Espacio de España. La OTAN sospecha que era ruso. El Ministerio de Defensa español lo confirmó pocas horas después con un mensaje en redes: «Una vez más, el Ejército del Aire demuestra su profesionalidad sobresaliente en la defensa del espacio aéreo europeo».

Las 5:01 del domingo: el Ala 12 actúa sobre Rumanía

Todo comenzó a las 4:44. Los radares del Ministerio de Defensa de Rumanía detectaron un objeto entrando en espacio aéreo nacional procedente de Moldavia, a 24 kilómetros al norte de Galati, cerca de la frontera con Ucrania. Los dos cazas F-18 del Ala 12 español desplegado en la base de Mihail Kogălniceanu —que ya estaban en alerta como medida de precaución— recibieron autorización para intervenir.

Diecisiete minutos después del primer avistamiento, el dron fue destruido entre las localidades de Baleni y Cudalbi, en una zona despoblada. Varios pastores de la zona lo vieron caer. El aparato había entrado antes en el espacio aéreo de Moldavia procedente de Ucrania, cruzando la frontera rumana cerca de la región de la desembocadura del Danubio. El ministro de Defensa rumano, Radu Miruta, agradeció la intervención de los pilotos españoles, y el canciller José Manuel Albares destacó en redes «el trabajo y la solidaridad de España» como «clave para la seguridad euroatlántica».

¿Por qué hay cazas españoles en Rumanía?

España participa en la Policía Aérea Reforzada de la OTAN en Rumanía (eAP-72) con el Destacamento Aéreo Táctico Paznic: siete F-18, un A400M con capacidad de reabastecimiento en vuelo y unos 200 militares. El despliegue, desde la base de Mihail Kogălniceanu en el sureste rumano, permanecerá operativo hasta diciembre de 2026.

El del domingo no fue el primer aviso para el Ala 12 en esta rotación. El pasado 14 de agosto, los mismos F-18 habían despegado por otra alerta —un dron que penetró 3,5 kilómetros en territorio rumano cerca de Chilia Veche antes de regresar a Ucrania— sin necesidad de abatirlo. Esta vez el aparato no salió por su propio pie.

España, Bulgaria y Rumanía firmaron también un acuerdo inédito en el marco de la Alianza: los cazas de un país aliado desplegados en territorio de otro podrán realizar misiones de interceptación en el espacio aéreo de un tercer estado miembro. En la práctica, los F-18 en Rumanía pueden cruzar hacia Bulgaria sin interrumpir la operación. El Estado Mayor Español lo calificó como el primer pacto de este tipo dentro de la Alianza Atlántica.

Diez bases, 59 rampas: el mapa de la amenaza rusa

El contexto de los derribos no es casual. Una investigación del diario británico The Telegraph, basada en documentos del grupo de análisis DroneSec, revela que Rusia habría establecido al menos diez bases secretas equipadas con nuevas plataformas de lanzamiento capaces de disparar drones de gran potencia. En total, 59 rampas de lanzamiento distribuidas en posiciones estratégicas. Algunas de esas instalaciones sitúan a Varsovia dentro de su rango de acción potencial.

La naturaleza de los aparatos es distinta a los Shahed clásicos: se trata de drones de ala fija, más difíciles de detectar en radar y con mayor alcance operativo. Polonia ha respondido desplegando cazas propios de forma preventiva cada vez que Rusia ataca el oeste de Ucrania. La OTAN lleva semanas respondiendo a las violaciones aéreas casi a diario en el flanco oriental.

El derribo del domingo —cuarto en territorio rumano desde finales de julio— es la respuesta táctica a esa amenaza creciente. Y España, con sus F-18 en la primera línea del flanco este, está en el centro de esa respuesta. Los pilotos del Ala 12 no solo vigilan: también actúan.

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