Fue la tercera alerta aérea del día. A las 15.20 hora local del pasado jueves, dos cazas F-18 del Ejército del Aire y del Espacio español despegaron desde la base rumana de Mihail Kogălniceanu con destino a la frontera fluvial con Ucrania. Los radares del Ministerio de Defensa de Rumanía habían captado tres minutos antes un objeto volador no identificado cerca del límite entre ambos países.
El dron llegó a penetrar unos 3,5 kilómetros en territorio rumano, a la altura de la localidad de Chilia Veche. Permaneció 12 minutos dentro del espacio aéreo antes de regresar hacia Ucrania. La alerta concluyó a las 16.28 hora local. Una cifra que, por sí sola, dice poco hasta que se pone en contexto: era el tercer incidente de esa jornada.
Durante la madrugada, dos F-16 rumanos habían despegado ante otro dron detectado en su espacio aéreo. A las 9.00 de la mañana, un segundo objeto no identificado permaneció aproximadamente dos minutos en territorio nacional antes de regresar hacia Ucrania.
«Las autoridades rumanas enviaron un SMS a los habitantes del condado de Tulcea recomendándoles permanecer en sus viviendas y estar atentos ante una posible caída de objetos.»
El despliegue español en Rumanía: siete F-18 en el flanco este de la OTAN
Los dos cazas pertenecen al Destacamento Aéreo Táctico (DAT) Paznic, la misión con la que España contribuye a la Policía Aérea Reforzada de la OTAN (eAP-72) en Rumanía. El contingente incluye siete F-18, un avión de transporte A400M con capacidad de reabastecimiento en vuelo y aproximadamente 200 militares españoles. El despliegue permanecerá operativo hasta diciembre.
Rumanía comparte frontera terrestre y fluvial con Ucrania y es uno de los países aliados más expuestos a los efectos directos de la guerra. Desde el inicio de la invasión rusa en 2022, las autoridades rumanas han registrado más de 100 ataques contra objetivos ucranianos situados cerca de su territorio. En 29 ocasiones, drones rusos llegaron a penetrar en espacio aéreo rumano, y en unas 50 se localizaron aparatos o fragmentos en suelo nacional.
Solo en los primeros seis meses de 2026, el Ministerio de Defensa de Rumanía contabilizó 15 entradas no autorizadas de drones y 26 activaciones de los cazas de policía aérea. Es decir, casi tres alertas al mes de media. Lo del jueves no fue una excepción: fue la norma.
Doce minutos de tensión: cómo se desarrolló el incidente
El protocolo de respuesta fue rápido. Los radares detectaron el objeto a las 15.17. Tres minutos después, los cazas F-18 españoles ya estaban en el aire. Según las autoridades militares rumanas, el dron entró en el espacio aéreo nacional aproximadamente 3,5 kilómetros al sureste de Chilia Veche, en la región del delta del Danubio.
La pauta es conocida: la mayoría de estos objetos corresponden a drones rusos lanzados contra objetivos ucranianos que se desvían de su trayectoria y cruzan inadvertidamente la frontera. En mayo de 2026, uno de estos aparatos se estrelló contra un bloque de apartamentos en la ciudad rumana de Galati, sin causar víctimas pero provocando una nueva escalada diplomática.
El acuerdo trilateral que amplía el radio de acción de España
A principios de agosto, España, Bulgaria y Rumanía firmaron un acuerdo que supone un hito dentro de la Alianza Atlántica: por primera vez en el marco de la OTAN, los cazas de un país aliado desplegados en territorio de otro podrán realizar misiones de interceptación en el espacio aéreo de un tercer estado. En la práctica, los F-18 españoles en Rumanía pueden cruzar la frontera hacia Bulgaria si la situación lo exige, sin necesidad de interrumpir la operación.
El acuerdo se integra en el Sistema Integrado de Defensa Aérea y de Misiles de la OTAN (NATINAMDS), la red que conecta radares, centros de mando y cazas de todos los aliados para detectar y responder a amenazas aéreas de forma coordinada. Según el Estado Mayor de la Defensa español, se trata del primer pacto de este tipo suscrito dentro de la Alianza.
Dato clave: Es la primera vez que el despliegue DAT Paznic incluye helicópteros NH-90 junto a los F-18. España opera en Rumanía con plena capacidad de reabastecimiento en vuelo gracias al A400M.
La misión refuerza la posición de España como aliado activo en el flanco oriental, una región que acumula tensión creciente. Para la comunidad rusa y ucraniana residente en España, estos incidentes en la frontera rumana son un recordatorio cotidiano de lo cerca que sigue el conflicto: muchos tienen familiares en Ucrania, y cada alerta aérea en el Danubio resuena de una manera muy concreta.

