¿Qué tiene de especial Saratov para que los drones ucranianos hayan vuelto a alcanzarla? La respuesta está a 25 kilómetros de la capital regional: la ciudad de Engels, donde Rusia tiene estacionada buena parte de su flota de bombarderos estratégicos Tu-95. Desde los primeros meses de la guerra, Saratov-Engels es uno de los objetivos más perseguidos por la aviación no tripulada ucraniana. Este 2 de agosto no fue una excepción.
El gobernador regional Roman Busargin confirmó este domingo la muerte de dos personas en la región de Saratov como consecuencia de un ataque con drones ucranianos durante la noche del sábado al domingo. Infraestructuras civiles en las ciudades de Saratov y Engels sufrieron daños, y el aeropuerto de Saratov fue cerrado temporalmente por motivos de seguridad aérea.
Dos muertos y el aeropuerto cerrado en Saratov
El gobernador Busargin anunció las víctimas a través de su canal de Telegram. «Como resultado del ataque con drones enemigos, dos personas han muerto. Mis más sinceras condolencias a los familiares y seres queridos. Se les brindará toda la ayuda necesaria», escribió. Horas antes había informado de daños en infraestructuras civiles y de heridos, sin precisar cuántos.
La Agencia Federal de Transporte Aéreo de Rusia (Rosaviatsiya) confirmó el cierre temporal del aeropuerto de Saratov. Las restricciones se implementaron para garantizar la seguridad de los vuelos, según la agencia estatal Interfax. Los servicios de emergencia se desplegaron en la ciudad para atender la situación, y tanto Saratov como Engels registraron daños en infraestructuras.
Escala del ataque: El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber interceptado y destruido un total de 635 drones ucranianos de ala fija durante esa misma noche en varias regiones del país y en Crimea.
635 drones en una sola noche: la mayor ofensiva registrada
La cifra que publicó el Ministerio de Defensa ruso es inusual incluso para los estándares de un conflicto en el que los ataques con drones son ya cotidianos. En un comunicado difundido a través de Max —la aplicación de mensajería estatal rusa—, el ministerio afirmó que «durante la noche, los sistemas de defensa aérea interceptaron y destruyeron 635 vehículos aéreos no tripulados ucranianos de ala fija». La cifra cubre varias regiones rusas y la península de Crimea, anexionada en 2014.
En lo que respecta a Saratov, el ministerio indicó que 28 de los drones fueron neutralizados sobre la propia región. En otras áreas, las fuerzas rusas informaron del derribo de aparatos sobre Voronezh, Rostov, Bélgorod, Volgogrado y Crimea. Ucrania lleva meses intensificando sus ataques contra objetivos en el interior de Rusia —refinerías de petróleo, depósitos de combustible, almacenes del gigante del comercio electrónico Wildberries y buques de carga en alta mar—, en respuesta a los continuos bombardeos rusos sobre ciudades ucranianas.
Saratov y Engels, en la mira de Ucrania
La región de Saratov no es un objetivo aleatorio. La ciudad de Engels, a 25 kilómetros de la capital regional, alberga la base aérea desde la que Rusia opera sus bombarderos estratégicos Tu-95 y Tu-160. Esos aviones son los que desde el inicio de la guerra han lanzado misiles de crucero sobre ciudades ucranianas a miles de kilómetros de distancia. Golpear la retaguardia rusa —sus bases, refinerías y líneas logísticas— forma parte de la estrategia ucraniana para elevar el coste político y económico de la guerra dentro del propio territorio ruso.
Para los más de 150.000 ciudadanos rusos que residen en España, y para los ucranianos que también viven aquí, los ataques dentro del territorio ruso representan una realidad cada vez más presente e incomprensible para quienes tienen familiares en esas regiones. Ese sábado, mientras en Saratov caían drones ucranianos, en Kyiv al menos 10 personas morían en otro ataque ruso con misiles balísticos. El ciclo de ataques y represalias no muestra señales de desacelerarse: las negociaciones diplomacionales iniciadas por Estados Unidos llevan meses estancadas, y los esfuerzos del presidente Zelenski para conseguir más sistemas de defensa aérea de Occidente se prolongan sin resultados definitivos. En esta guerra, la retaguardia de ambos países ya no existe.

