Noticias17 de agosto de 2026·4 min de lectura

La guerra de desgaste entre Rusia y Ucrania tiene cada vez más frentes: el militar, el energético y, desde julio, el logístico. En la noche del sábado al domingo, Kiev ejecutó uno de los mayores ataques aéreos de toda la guerra: más de 600 drones ucranianos pusieron rumbo a Moscú y a docenas de regiones rusas, mientras los misiles balísticos del Kremlin caían sobre ciudades ucranianas. Era, según los analistas, la guerra de dos capitales en su versión más brutal.

Rusia dijo haber derribado 822 aparatos no tripulados en 16 regiones del país, la península de Crimea y los mares Negro y Azov. Pero lo que no pudo evitar fue el incendio en los almacenes de Wildberries a las afueras de Moscú, ni el humo que cubrió la capital durante horas.

La mayor oleada de drones hacia Moscú: 600 aparatos en una noche

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, confirmó en Telegram que alrededor de 600 drones ucranianos se dirigieron hacia la capital entre el sábado por la tarde y el amanecer del domingo. Solo en la región de Moscú, las defensas rusas derribaron 201 de ellos. El gobernador de la región, Andréi Vorobiov, reportó la muerte de un hombre de 83 años cuando un dron impactó en su vivienda en el distrito de Rámenski.

Los drones ucranianos usados en el ataque son del tipo Lyuti, aparatos de ala fija de largo alcance y bajo coste que Ucrania fabrica en cantidades crecientes. Frente a los misiles balísticos rusos Iskander —y los KN23 suministrados por Corea del Norte—, los Lyuti son más baratos, más numerosos y capaces de saturar los sistemas de defensa antiaérea mediante enjambres coordinados.

Los ataques alcanzaron también la región de Rostov (suroeste), donde murieron cinco personas en bombardeos sobre viviendas, una estación de tren y una planta de combustible para misiles que quedó destruida según el ejército ucraniano. En Bélgorod, un autobús de trabajadores fue impactado: un muerto y nueve heridos.

Wildberries en cenizas: siete de los diez centros más grandes paralizados

El objetivo más visible de la noche fue el gigante del comercio electrónico ruso. Ucrania lleva más de un mes atacando de forma sistemática los almacenes de Wildberries, conocida en Rusia como el «Amazon ruso»: controla el 45% del comercio electrónico del país y arrastra una deuda de 1,3 billones de rublos (unos 15.780 millones de dólares). Esta madrugada, un almacén de Wildberries en Podolsk —Kolédino, a 45 kilómetros al sur de Moscú— ardió tras ser alcanzado. El Ministerio de Defensa ucraniano confirmó el ataque y reveló la cifra que resume el daño acumulado: siete de los diez mayores centros logísticos de la empresa están ya fuera de servicio.

El parque industrial de Kóledino es el almacén de mayor superficie de Wildberries en Rusia: 250.000 metros cuadrados. Junto con el centro de Domodédovo, su paralización supone un golpe directo a la cadena de distribución que abastece a millones de consumidores rusos. El servicio de inteligencia exterior de Ucrania cifra los daños económicos acumulados en más de 100.000 millones de rublos (unos 1.214 millones de dólares). Más de 400.000 vendedores rusos enfrentan pérdidas, en algunos casos catastróficas.

Para las comunidades rusas en España y en Europa, los ataques a de Wildberries en Rusia tienen un impacto muy concreto: familiares, amigos y conocidos que dependían de la plataforma para sus compras diarias ven cómo esa infraestructura de consumo desaparece semana a semana.

Misiles balísticos rusos golpean Krivi Rih y ArcelorMittal

Mientras los drones ucranianos sobrevolaban Moscú, el ejército ruso respondía con misiles balísticos. Krivi Rih, la ciudad natal del presidente Zelenski en la provincia de Dnipropetrovsk, recibió impactos que alcanzaron la planta de ArcelorMittal, uno de los mayores productores de acero de Ucrania. Dos personas murieron y catorce resultaron heridas. En la provincia de Zaporiyia cayeron otros dos civiles, y uno más en Sumi (noreste).

Kyiv también sufrió el impacto de los proyectiles. Un popular mercado de libros de anticuario en Pochaina quedó dañado.

«Los rusos atacan infraestructura civil allá donde puedan llegar con sus misiles balísticos», escribió Zelenski, que renovó su petición a los aliados para más sistemas Patriot. Según el presidente ucraniano, en la última semana Rusia lanzó «más de 1.550 drones de ataque, casi 1.560 bombas aéreas guiadas y 62 misiles».

El grupo ruso independiente Conflict Intelligence Team cifró en 634 las víctimas civiles de ambos bandos durante el mes de julio, dos tercios de ellos ciudadanos ucranianos. El mes más letal para la población civil en lo que va de año.

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