Noticias4 de agosto de 2026·4 min de lectura

Era 2004 y Tatiana Kim, profesora de inglés con un bebé en brazos, se dio cuenta de algo que parecía obvio pero que nadie había traducido en negocio: comprar con un niño pequeño es un suplicio. Desde el apartamento familiar en Korolyov, a las afueras de Moscú, creó una página web donde las madres podían pedir ropa y probársela antes de pagar. Lo que empezó en la cocina familiar es hoy la mayor plataforma de comercio electrónico de Rusia, con 76.000 millones de dólares de facturación anual. Y ahora, veinte de sus almacenes arden bajo los drones de Ucrania.

De revender ropa a 7 millones de pedidos diarios

Los primeros artículos que vendió Wildberries eran ropa de los catálogos alemanes Otto y Quelle. Con el tiempo, la plataforma se convirtió en lo que hoy es: un marketplace donde millones de vendedores externos ofrecen libros, muebles, cosméticos, electrónica, juguetes, materiales de construcción, medicamentos y hasta reservas de vuelos y hoteles. Para 2022, año en que comenzó la guerra en Ucrania, procesaba siete millones de pedidos al día.

La infraestructura que lo hace posible es una red de enormes centros logísticos distribuidos por todo el territorio ruso, que centralizan la recepción, el almacenamiento, la clasificación y el envío de cada pedido. Es precisamente esa centralización —en contraste con su competidor Ozon, que tiene un sistema más disperso— lo que convierte a Wildberries en un blanco estratégico para Ucrania.

Un divorcio, un jefe checheno y un tiroteo en las oficinas

La historia de Wildberries no solo es la de un éxito empresarial. En 2024, Tatiana Kim empujó una fusión con Russ, operadora de publicidad exterior, con la ambición de expandirse a los países exsoviéticos y al sur global para plantar cara a Amazon y Alibaba. Su marido, el empresario Vladislav Bakalchuk, no estaba de acuerdo. En lugar de ir a un mediador, recurrió al líder de Chechenia, Ramzán Kadírov, alegando que estaban «tomando al asalto» la compañía. Kim respondió con simplicidad: «Lo que pasa es que nos estamos divorciando».

El 18 de septiembre de 2024, dos guardias de seguridad murieron y siete personas resultaron heridas en un tiroteo en la sede central de Wildberries en Moscú. La empresa señaló a Bakalchuk como responsable. Permaneció dos días bajo custodia policial. Según varios medios rusos, la fusión contaba incluso con el respaldo del Kremlin. Se completó ese mismo año y un tribunal transfirió el 1% de acciones que poseía Bakalchuk a su exmujer.

«Si nosotros cerramos mañana, el dinero de nuestros impuestos dejará de ir a las arcas del Estado.» — Marina Gorshkova, empresaria de cosméticos y un millón de suscriptores en redes

Kyiv elige a Wildberries: veinte almacenes atacados en tres semanas

Desde el 18 de julio, los drones ucranianos llevan atacando los almacenes de Wildberries casi a diario. El primero cayó en el óblast de Tambov y en la Provincia de Moscú, con ocho trabajadores muertos. El lunes 4 de agosto, el ataque llegó al óblast de Vladímir, a 150 kilómetros al este de la capital. En total, ya son más de veinte instalaciones golpeadas.

Ucrania sostiene que los centros logísticos de la empresa sirven para suministrar componentes de drones y equipamiento al ejército ruso, y que Wildberries está vinculada al banco VTB, controlado por el Estado. La empresa lo niega. El asesor presidencial ucraniano Mikhailo Podoliak fue directo: el objetivo es golpear «una pieza clave de la economía rusa» para que los ciudadanos de a pie sientan el coste de la guerra que sostiene a Putin.

Las pymes que perdieron todo y la fuga a Kazajistán

Los ataques no solo golpean a Wildberries como empresa. Decenas de miles de pequeños y medianos empresarios usan la plataforma para vender sus productos, y muchos han perdido inventarios enteros en los incendios. La empresaria de cosméticos Marina Gorshkova, con un millón de seguidores en redes, publicó un vídeo viral pidiendo al Gobierno ruso exención de impuestos y advirtiendo del colapso que se avecina para las pymes.

Plan de escape: Wildberries busca un almacén de 100.000 m² en Kazajistán para mover mercancía fuera del alcance de los drones. Rusia y Kazajistán forman parte de la Unión Económica Euroasiática: las mercancías circulan sin aduanas. Pero la distancia dispararía los costes operativos.

Tatiana Kim, que hoy tiene 50 años y es la mujer más rica de Rusia, construyó Wildberries para dar comodidad a las madres que no podían ir de compras. Ahora dirige una empresa con presencia en Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Armenia, Kirguistán, Uzbekistán, Azerbaiyán, Israel y Turquía, y con la ambición de competir con Amazon en el mercado global. La guerra que Putin empezó en 2022 la ha convertido también, de forma involuntaria, en un frente más del conflicto.

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