Un dron ruso sigue a un vendedor de verduras por un mercado de Jersón. El hombre levanta las manos, le muestra las hortalizas, como si pudiera razonar con una máquina. El dron explota a su lado. El hombre sobrevive, gravemente herido. El vídeo lleva días circulando en redes sociales y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski lo ha convertido en el símbolo de lo que llama «safaris humanos»: la caza deliberada de civiles con drones como forma de entretenimiento y terror sistemático.
El vídeo de Jersón que conmocionó al mundo
«Hoy, otro vídeo del ‘safari’ de drones que los rusos llevan a cabo contra civiles en Jersón ha conmocionado a muchos», escribió Zelenski. «Los rusos incluso admitieron el crimen, mostrando cero arrepentimiento y jactándose abiertamente de atormentar a la gente.» Según Kiev, esta práctica no es un accidente ni un daño colateral: es una táctica deliberada mediante la que algunos operadores de drones rusos entrenarían sus habilidades usando a personas reales como blancos.
El ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andrii Sybiha, la catalogó como «un bárbaro crimen de guerra». Moscú, por su parte, niega que sus fuerzas ataquen intencionalmente a civiles. Sin embargo, el episodio del vendedor de Jersón no es un caso aislado. Las autoridades ucranianas hablan de un patrón sistemático y las cifras independientes apuntan en la misma dirección: la Misión de Monitorización de la ONU en Ucrania registró un aumento del 37% en víctimas civiles durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior.
«Cada día, la gente común en Jersón se enfrenta a estos ‘safaris’ rusos. El mundo debe ver esto.» — Volodímir Zelenski, agosto de 2026
Los safaris de Sarajevo: el precedente que Europa prefirió olvidar
La acusación de Zelenski no surge en el vacío histórico. En Europa, este tipo de práctica tiene un precedente documentado aunque poco conocido: el asedio de Sarajevo entre 1992 y 1996, el más largo de la historia moderna con 1.450 días. Según varios testimonios y el documental Sarajevo Safari (2022) del director esloveno Miran Zupancic, personas adineradas de Occidente pagaron para cazar civiles desde las colinas que rodeaban la ciudad.
Los «turistas de guerra» pagaban hasta 100.000 euros al día para disparar sobre civiles indefensos asediados. Volaaban desde Trieste, en el norte de Italia, hasta las posiciones de las milicias serbobosnias con el mismo espíritu que quien reserva una cacería en África. Se estima que participaron más de 400 extranjeros, entre ellos unos 230 italianos y también españoles —dato que el escritor que investigó el caso reveló a TVE—. En noviembre de 2022, la Fiscalía de Milán abrió una investigación oficial para determinar si ciudadanos italianos cometieron crímenes de guerra en Sarajevo.
La ONU confirma: las víctimas civiles en Ucrania no paran de crecer
Más allá de los vídeos virales, los datos objetivos apuntan a un deterioro real de la situación humanitaria. El informe de la Misión de Monitorización de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania confirmó que las víctimas civiles crecieron un 37% en el primer semestre de 2026. La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania documentó ataques similares al de Jersón en otras regiones y concluyó que existen «bases razonables» para considerar que las fuerzas rusas son responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Zelenski lo dijo con claridad en su mensaje: «Esto no se trata solo de Ucrania.» Para la comunidad rusa y ucraniana que vive en España y en el resto de Europa, estas acusaciones pesan doble. Son el retrato de una guerra donde el frente ha desaparecido y los civiles son el blanco. Y recuerdan que el continente ya vivió algo similar hace treinta años, sin que nadie lo detuviera a tiempo. En Rusia HOY seguiremos informando sobre el impacto humano de este conflicto.

