14 almacenes. 17 días. 1,5 millones de metros cuadrados reducidos a escombros o humo. En menos de tres semanas, los drones ucranianos han destruido el 27% de la capacidad logística de Wildberries, el mayor mercado de comercio electrónico de Rusia. No es una campaña aleatoria: es una estrategia calculada para hacer que la guerra de Putin se sienta en cada hogar ruso, no solo en el frente.
El Amazon ruso bajo los drones
Los ataques contra Wildberries empezaron el 18 de julio, cuando un dron ucraniano alcanzó el mayor centro logístico de la empresa en Elektrostal, a las afueras de Moscú. El incendio destruyó 250.000 metros cuadrados y se cobró la vida de un trabajador, con más de 60 heridos. Desde entonces, las instalaciones de la empresa han ardido en Penza, Samara, Vladímir, Riazán, Tambov, San Petersburgo, Stavropol y Krasnodar.
Wildberries no es solo la plataforma de moda más grande de Rusia. Es el equivalente local de Amazon: representa el 45% del comercio electrónico del país y acumula una facturación anual equivalente al 2% del PIB ruso. Dependen de ella cientos de miles de pequeñas empresas que almacenan su mercancía en los mismos centros logísticos que Ucrania está destruyendo.
La escala de los ataques ha sorprendido a los analistas. Siete de los quince mayores almacenes de Wildberries han quedado completamente paralizados. Los expertos rusos estiman que la reconstrucción total costaría más de 60.000 millones de rublos, equivalentes a unos 650 millones de euros, cerca de un tercio de los beneficios anuales de la empresa. Y esa cifra no incluye las pérdidas de los vendedores externos, que los analistas sitúan en casi 300.000 millones de rublos, más de 3.000 millones de euros.
El daño en cifras: 14 almacenes destruidos en 17 días · 1,5 millones de m² perdidos · 27% de la capacidad logística de Wildberries · coste estimado de reconstrucción: más de 650 millones de euros.
¿Por qué Wildberries es un objetivo legítimo para Kiev?
El presidente Volodímir Zelenski fue directo: los almacenes de Wildberries no solo venden ropa y electrodomésticos. La plataforma comercializa activamente componentes para drones, dispositivos de navegación, chalecos antibalas y otro equipamiento militar. Para Kiev, eso la convierte en un nodo logístico de la guerra, no en un simple comercio electrónico.
El asesor presidencial Mychailo Podolyak añadió otra capa al argumento: Wildberries es acreedora de grandes bancos rusos como Sberbank, VTB y Alfa-Bank. Golpear su negocio es golpear también a quienes financian el presupuesto de guerra ruso. Y, de paso, obligar al Kremlin a destinar recursos a rescatar una empresa civil en vez de armamento.
Esta doble naturaleza de Wildberries —empresa civil con vínculos en la cadena de suministro militar— es la que ha convertido sus almacenes en un objetivo válido según el derecho internacional de los conflictos armados. Ucrania no solo quiere causar daño económico; quiere demostrar a la sociedad rusa que ningún rincón de su economía está al margen de la guerra que Putin decidió iniciar.
Los pequeños vendedores, las primeras víctimas en Rusia
Los más perjudicados no son los grandes distribuidores, sino los cientos de miles de pequeños empresarios que tenían su stock almacenado en los centros logísticos destruidos. Sus mercancías han desaparecido en el fuego y Wildberries ya ha dejado claro que no asumirá ninguna responsabilidad económica. El Gobierno ruso estudia fórmulas de apoyo, pero por ahora los afectados están solos.
Para los consumidores ordinarios de Rusia, el impacto también empieza a notarse: retrasos en las entregas, desabastecimiento en ciertas categorías de producto, precios al alza. La guerra, que hasta ahora muchos rusos solo conocían por la televisión estatal, ha llegado al carrito de la compra. El Gobierno ruso estudia fórmulas de apoyo para los vendedores perjudicados, pero de momento las soluciones son lentas. Algunos empresarios afirman haber perdido todo su stock sin posibilidad de reclamación. Eso es exactamente lo que Kiev busca. En Rusia HOY seguiremos la evolución de esta campaña y su impacto en la comunidad rusa en España.

