Noticias8 de agosto de 2026·4 min de lectura

La semana del 3 de agosto, Raphaël Glucksmann subió a sus redes un mensaje sin rodeos: la inteligencia francesa le había comunicado que era objetivo de una operación del grupo Storm-1516, directamente controlado por el GRU, el espionaje militar ruso. No era el primero. Édouard Philippe ya había sido atacado el 21 de julio. Gabriel Attal el 5 de agosto. Tres candidatos a la presidencia de Francia, tres semanas, tres campañas de desinformación coordinadas desde Moscú.

Esta no es una guerra de trincheras. Es una guerra de píxeles y algoritmos, y Francia lleva años siendo uno de sus frentes más activos. Con las elecciones presidenciales previstas para 2027 a ocho meses vista, la campaña rusa de desinformación en Francia ha escalado a una nueva fase: los deepfakes dirigidos a los candidatos más peligrosos para los intereses de Moscú.

Tres candidatos, tres ataques en tres semanas

El primer golpe llegó el 21 de julio contra Édouard Philippe, exprimer ministro y favorito en intención de voto. La red Storm-1516 difundió una pieza audiovisual que lo presentaba aquejado de «demencia frontotemporal». Un bulo creado para siembrar dudas sobre su capacidad física e intelectual.

A Raphaël Glucksmann, conocido por su defensa de Ucrania y por haber liderado la comisión del Parlamento Europeo sobre injerencia extranjera, le tenían reservado un ataque más elaborado. Storm-1516 creó un sitio web que replicaba con exactitud el diseño del medio digital de izquierda Blast. Desde esa plataforma falsa difundió documentos inventados, voces reproducidas con inteligencia artificial y un vídeo manipulado que implicaba a su pareja, la periodista Léa Salamé, y al cofundador de Mediapart, Edwy Plenel.

«El objetivo es hacer viral una mentira total para manchar a personalidades consideradas hostiles por el régimen ruso. Ha sido identificada, rastreada y atribuida. Pero esto es solo el principio.»
— Raphaël Glucksmann, eurodiputado

A Gabriel Attal, exprimer ministro de solo 37 años, le tocó el 5 de agosto. Esta vez la red empleada fue Matrioshka —otra estructura prorrusa, distinta de Storm-1516—, que fabricó vídeos imitando a medios franceses reales para difundir que Attal sufría Parkinson y era adicto a las drogas, añadiendo referencias a su padre, fallecido de cáncer hace unos años.

Storm-1516 y Matrioshka: los talleres de mentiras del GRU

Storm-1516 y Matrioshka son dos redes distintas dentro del ecosistema de desinformación rusa. La primera actúa con ataques puntuales y sofisticados —usurpación de identidad, deepfakes, sitios web de imitación—; la segunda funciona en dos fases: primero crea el contenido falso imitando medios reales y luego lo distribuye a través de «quoters», cuentas que lo hacen llegar a periodistas para provocar desmentidos que acaban dando visibilidad al bulo original.

El servicio de vigilancia digital francés Viginum, creado precisamente para este tipo de amenazas, atribuyó ambas operaciones con «alta confianza» a estructuras vinculadas al GRU, la inteligencia militar rusa. El método compartido tiene nombre propio: «Matrioshka», por las muñecas rusas que se contienen unas dentro de otras. Consiste en falsificar el diseño de medios reales —portadas, cabeceras, logotipos— para que los bulos parezcan noticias legítimas antes de viralizarse.

Las tres operaciones tuvieron una difusión relativamente contenida —entre 100.000 y 200.000 vistas en el caso de Attal, mayormente mediante cuentas automatizadas—, lo que sugiere que el objetivo no era siempre la viralidad masiva inmediata, sino instalar la duda en círculos influyentes.

El objetivo estratégico: por qué Francia importa tanto a Putin

El denominador común de los tres candidatos atacados es claro: son figuras que podrían plantarse ante Marine Le Pen en la segunda vuelta de las presidenciales de 2027. Debilitarlos beneficia directamente a quien el Kremlin preferiría ver en el Elíseo.

Francia no es un objetivo cualquiera para Moscú. Es el único Estado de la Unión Europea con arsenal nuclear propio y asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Si un candidato euroescéptico llegara al poder, se resentiría el eje franco-alemán, la cohesión entre los Veintisiete y, potencialmente, el apoyo europeo a Ucrania. La apuesta estratégica de Putin es obvia.

La respuesta francesa: Viginum, nuevas leyes y la pregunta sobre X

Francia no está mirando desde la barrera. El primer ministro Sébastien Lecornu convocó a todos los partidos para abordar el riesgo de injerencia en 2027. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, presentó al Parlamento un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra quienes manipulen campañas electorales con desinformación. Viginum y el SGDSN siguen en tiempo real la actividad de las redes prorusas.

La candidata verde Marine Tondelier fue más lejos: pidió la prohibición temporal de X durante la campaña electoral, argumentando que los algoritmos de la plataforma favorecen sistemáticamente los mensajes de extrema derecha y que su propietario, Elon Musk, ha expresado abiertamente su apoyo a Le Pen. Jean-Luc Mélenchon, por su parte, recordó que su propio partido fue víctima de injerencias similares en las municipales anteriores, aunque atribuidas a una red israelí privada.

Glucksmann lo resumió: la campaña de 2027 estará marcada por injerencias masivas. Tres candidatos atacados en tres semanas lo confirman.

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