Noticias9 de agosto de 2026·4 min de lectura

¿Está Putin dispuesto a atacar a un país de la OTAN? Hasta hace unos meses, los servicios de inteligencia de Estados Unidos respondían con un «no» casi unánime: mientras Rusia mantuviera su guerra en Ucrania, no provocaría a la Alianza. Esa evaluación cambió a principios de 2026. Ahora, según funcionarios estadounidenses que hablaron con The Wall Street Journal, el panorama es diferente: el presidente ruso podría intentar poner a prueba la firmeza de la OTAN con una acción limitada —en el contexto de la guerra— entre este otoño y 2029.

¿Qué escenarios baraja la inteligencia de EEUU?

Las evaluaciones de inteligencia, descritas por fuentes del gobierno de EEUU, contemplan un amplio espectro de posibles movimientos rusos. En el extremo menos grave: ciberataques contra infraestructura crítica o instituciones gubernamentales de un Estado miembro. Un peldaño más arriba: el envío de grupos armados sin distintivos para ocupar territorio. En el escenario más extremo —y el menos probable—: una incursión terrestre limitada en el flanco oriental de la OTAN.

Los países más vulnerables por su posición geográfica son los bálticos —Estonia, Letonia y Lituania— y Polonia, que comparten frontera con Rusia o con su aliada Bielorrusia. Portavoces del Departamento de Defensa y del Cuartel General de la OTAN rehusaron comentar sobre inteligencia clasificada. «Siempre estamos preparándonos para cualquier número de escenarios. La OTAN está vigilante y lista para disuadir», declaró el coronel Martin O’Donnell, portavoz de la alianza.

Línea de tiempo: La inteligencia de EEUU estima que cualquier acción rusa podría producirse entre el otoño de 2026 y 2029. La probabilidad del escenario más extremo —incursión terrestre— es baja, pero crece con el paso del tiempo.

¿Por qué ahora? Putin acorralado en Ucrania

El cambio de evaluación tiene un contexto concreto: Putin está bajo una presión creciente en múltiples frentes. En Ucrania, la línea del frente apenas se mueve a costa de pérdidas enormes. Los drones ucranianos están causando un daño creciente tanto al ejército como a la industria petrolera rusa. Y dentro de Rusia, la presión interna aumenta ante la falta de victorias claras.

Los analistas creen que Putin, en esa situación de acorralamiento, puede volverse más impredecible y dispuesto a asumir riesgos fuera del escenario de la guerra. El objetivo de cualquier incursión contra la OTAN no sería ganar un conflicto convencional, sino fracturar la Alianza: sembrar dudas sobre el compromiso de defensa colectiva y distanciar a Estados Unidos de sus socios europeos.

«El gran interrogante es cómo respondería Estados Unidos en ese caso», señaló Heather Conley, investigadora del American Enterprise Institute. «Siempre ha sido un objetivo de Rusia poner en duda la credibilidad de la OTAN y distanciar a EEUU de sus aliados».

El Artículo 5 y sus grietas: el objetivo de Moscú

El Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte establece que un ataque contra un aliado es un ataque contra todos. Una incursión terrestre lo activaría de forma automática. Sin embargo, la situación es mucho más ambigua ante ciberataques u operaciones híbridas, exactamente los escenarios que Putin podría preferir.

Cuando Rusia lanzó ciberataques masivos contra Estonia en 2007, la respuesta fue bilateral y diplomática, no una respuesta colectiva de la OTAN. Los drones rusos que penetraron en el espacio aéreo de Rumanía plantearon la misma duda: ¿activa el Artículo 4? ¿El 5? La ambigüedad es, precisamente, la palanca que Moscú quiere usar.

El déficit de municiones complica la respuesta de EEUU

Las evaluaciones llegan además en un momento en que las reservas de armas críticas de EEUU se encuentran en mínimos preocupantes. Los envíos a Ucrania y las operaciones contra Irán han mermado las existencias de misiles de precisión de largo alcance (Precision Strike Missiles), sistemas ATACMS —lanzados desde el sistema HIMARS—, misiles antiaéreos Stinger e interceptores Patriot.

Tom Karako, del Center for Strategic and International Studies (CSIS), advirtió que estos sistemas son cruciales para repeler una invasión terrestre convencional. «Si sólo fuera cuestión de luchar contra Irán, todavía nos quedaría la otra mitad. El problema es que al Pentágono le preocupa mucho lo que esto suponga frente a China», explicó el analista Mark Cancian del mismo think tank. Una Rusia más agresiva con una OTAN con menos municiones: ese es el escenario que mantiene en alerta a Washington.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *