Noticias13 de agosto de 2026·4 min de lectura

Más de 670 buques. Esa es la cifra de barcos que la Unión Europea tiene ya en su lista negra por operar en la llamada flota fantasma rusa, la red de petroleros opacos que Moscú utiliza para exportar crudo y eludir las sanciones impuestas desde la invasión de Ucrania. El último paquete añadió otros 41. Y ahora, por primera vez, algunos gobiernos europeos han pasado de las listas negras a la acción directa: inspeccionar y retener las naves.

La respuesta de Vladímir Putin no tardó. El miércoles, a bordo del crucero portamisiles Variag, frente a la isla rusa de Sajalín, el presidente ruso lanzó una advertencia directa a Europa: si la UE sigue incautando barcos rusos, Rusia responderá «simétricamente» —y no necesariamente en los mismos mares.

La amenaza desde el Variag: una respuesta «simétrica» en cualquier lugar

Putin estaba supervisando maniobras de la Flota del Pacífico cuando dejó caer su advertencia, difundida por la televisión estatal y la agencia TASS. Sus palabras fueron directas: «Si realmente se lleva a la práctica, nos veremos obligados a responder de la misma manera. Ocurrirá allí donde lo consideremos necesario y apropiado.»

«Esto no es más que piratería y bandidaje. Nos veremos obligados a responder de la misma manera.» — Vladímir Putin, a bordo del crucero portamisiles Variag, 12 de agosto de 2026.

El almirante Víktor Líina, comandante de la Flota del Pacífico, secundó al mandatario: la flota, dijo, «cuenta con fuerzas para detener buques de los países inamistosos. Estamos listos para comenzar el cumplimiento de dichas misiones». El escenario elegido —ejercicios navales en el Lejano Oriente, con los medios de comunicación presentes— no fue casual. El Kremlin buscaba una imagen de músculo naval antes de que Estados Unidos y Corea del Sur inicien sus propias maniobras conjuntas esta semana.

Qué es la flota fantasma y por qué la UE la persigue ahora

La flota fantasma rusa es una red de petroleros antiguos —muchos con propietarios opacos, seguros dudosos y banderas de conveniencia— que permite a Moscú exportar petróleo a pesar de las sanciones. Desde 2022, Rusia ha tejido esta red para mantener sus ingresos energéticos, cruciales para financiar la guerra.

La presión europea ha escalado en los últimos meses. Ya no se trata solo de incluir barcos en listas negras: países de la UE han comenzado a abordarlo. El detonante inmediato de la furia de Putin fue la decisión europea de autorizar a los Estados miembros a vender el petróleo incautado a estos buques. Suecia, además, ha informado de que transferirá a Kiev un barco ruso detenido que transportaba grano desde territorio ucraniano ocupado.

España ha seguido de cerca este proceso. Como miembro de la UE, participa en las sanciones al sector energético ruso, y ya redujo sus importaciones de gas natural licuado procedente de Rusia un 41% en 2025. El debate sobre hasta dónde llegar con la flota fantasma también afecta a las rutas del Mediterráneo, por donde transitan algunos de estos buques.

¿Puede Rusia cumplir realmente su amenaza?

Los expertos y el propio análisis de El Mundo apuntan a limitaciones reales. Rusia no dispone de la flota de superficie, las bases ni la logística necesarias para lanzar una campaña de capturas a escala global. Su flota de guerra está concentrada en el mar Negro —muy mermada tras los ataques ucranianos— y en el Lejano Oriente.

Hay además un obstáculo jurídico de peso: la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece que un barco correctamente registrado permanece bajo la jurisdicción de su Estado de bandera en alta mar o en zonas económicas exclusivas de terceros países. Rusia no puede legalmente requisar un carguero español o francés solo por considerarlo hostil. La propaganda queda lejos de la capacidad operativa.

Lo que sí puede hacer Moscú es elevar el riesgo percibido en determinadas rutas y zonas —especialmente en el Pacífico y el Ártico, donde su presencia naval es mayor— y utilizar la amenaza como presión política para frenar el endurecimiento de las sanciones europeas.

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