El jueves, dos cazas F-18 del Ejército del Aire español despegaron desde la base de Kogălniceanu al detectarse un dron cerca de la frontera con Ucrania. El aparato estuvo doce minutos en espacio rumano y luego regresó solo. El domingo por la madrugada, la historia tuvo un desenlace distinto: los pilotos españoles recibieron autorización para disparar, y dispararon.
A las 04:44 hora local, el radar del Ministerio de Defensa de Rumanía detectó un objeto volador no identificado entrando en el espacio aéreo rumano a 24 kilómetros al norte de la ciudad de Galati, en el sureste del país. Los dos cazas F-18 españoles, que ya estaban en el aire en misión de vigilancia preventiva, recibieron de inmediato autorización para interceptarlo. A las 05:01 —diecisiete minutos después de la detección— el dron fue destruido sobre una zona despoblada entre las localidades de Baleni y Cudalbi, en el condado de Galati, cerca de la frontera con Moldavia.
El primer derribo de los cazas españoles en Rumanía
El dron, cuyo origen exacto no ha sido confirmado oficialmente, había penetrado en territorio rumano procedente de Moldavia, aunque según la agencia EFE el aparato había entrado previamente en Moldavia desde Ucrania antes de cruzar la frontera rumana. Es el mismo corredor que ya utilizaron drones anteriores: el eje Ucrania–Moldavia–Rumanía se ha convertido en la ruta habitual de los aparatos no identificados que cruzan hacia territorio de la OTAN.
El ministro de Defensa de Rumanía, Radu Miruta, celebró la interceptación en sus redes sociales y felicitó a los pilotos con palabras que difícilmente se escuchan en los partes militares habituales:
«¡Felicidades a los pilotos españoles y al personal militar rumano en el centro de mando por una misión exitosa! Rumanía está defendiendo su espacio aéreo, y nuestros aliados están a nuestro lado. Vigilancia, respuesta rápida y solidaridad aliada: estas son garantías concretas de nuestra seguridad.»
Para los F-18 españoles desplegados en Rumanía, este domingo supuso el primer derribo real desde que comenzaron su misión. El jueves ya habían respondido a una alarma similar —la misma ruta, el mismo esquema— pero el dron se fue antes de que pudiera ser neutralizado. Esta vez no hubo margen para otra retirada.
Cuatro drones en tres semanas: una escalada que no cesa
El de este domingo es el cuarto aparato derribado en espacio aéreo rumano desde finales de julio. La cadencia habla por sí sola: en menos de tres semanas, Rumanía ha tenido que activar sus cazas de policía aérea en cuatro ocasiones distintas, con destrucción del objetivo en cada una de ellas. Solo en lo que va de 2026, el Ministerio de Defensa rumano ha contabilizado 18 incursiones de drones no autorizadas en su territorio.
El patrón de escalada se ha acentuado desde que Rumanía consiguió las primeras interceptaciones a finales de julio. El viernes un dron se estrelló en territorio rumano tras volar a muy baja altitud, sin ser detectado por los radares hasta el impacto. Ese mismo día, en el Báltico, cazas aliados derribaron otro dron sobre territorio letón. La presión sobre el flanco oriental de la OTAN no se limita ya a Ucrania.
La misión española que guarda el flanco sur de la OTAN
Los dos cazas que derribaron el dron este domingo forman parte del Destacamento Aéreo Táctico (DAT) Paznic, la contribución española a la Policía Aérea Reforzada de la OTAN en Rumanía. El contingente incluye siete F-18, un avión de transporte A400M con capacidad de reabastecimiento en vuelo y aproximadamente 200 militares españoles. Su misión se extenderá hasta diciembre.
A principios de agosto, España, Bulgaria y Rumanía firmaron un acuerdo que tiene poca precedencia en la historia de la Alianza: por primera vez, los cazas de un país aliado desplegados en territorio de otro país pueden realizar misiones de interceptación en el espacio aéreo de un tercer Estado. En la práctica, los F-18 españoles en Rumanía tienen ahora autorización para cruzar hacia Bulgaria si la situación lo exige, sin necesidad de interrumpir la operación.
Para los más de 150.000 ciudadanos de origen ruso y ucraniano que residen en España, estos despliegues no son noticias lejanas: representan la presencia concreta del país de acogida en el conflicto que moldea sus vidas. Cada dron derribado sobre la frontera oriental de Europa es también una señal sobre dónde está España, y dónde quiere estar. De momento, en el cielo de Rumanía, con el dedo en el gatillo.
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