13 muertos en Ucrania, dos niñas entre ellos. Polonia detecta un cráter de 10 metros en su frontera y Zelenski regresa de EE.UU. con licencias Patriot.
13 muertos en Ucrania, dos niñas entre ellos. Polonia detecta un cráter de 10 metros en su frontera y Zelenski regresa de EE.UU. con licencias Patriot.
Trece muertos. Ese es el saldo del ataque más destructivo que Rusia ha lanzado contra Ucrania en semanas: una oleada de misiles balísticos y cientos de drones que golpeó en la madrugada del jueves ciudades tan distantes como Kiev, Leópolis, Poltava y Krivi Rig. Entre las víctimas, dos niñas.
Y luego están los restos dispersos en un campo polaco.
Las fuerzas armadas polacas confirmaron el despliegue de aviones de combate durante la noche del miércoles al jueves, cuando la actividad de la aviación rusa cruzó los umbrales que activan el protocolo OTAN. No era la primera vez, pero lo que llamó la atención esta vez fue lo que los agentes de policía encontraron en el condado de Bigoraj, provincia de Lublin, a escasos kilómetros de la frontera con Ucrania.
Un cráter de diez metros de diámetro. Restos dispersos de un objeto todavía sin identificar. La policía local lo comunicó a través de X y las autoridades polacas abrieron de inmediato una investigación.
Varsovia convocó una reunión de emergencia. El ministerio de Defensa polaco no quiso confirmar ni desmentir que el proyectil hubiera cruzado su espacio aéreo, aunque los cazas ya estaban en el aire vigilando la frontera. La localidad de Tarnawa-Kolonia, que hasta ayer no figuraba en ningún telediario, se convirtió en el epicentro de una tensión geopolítica que va mucho más allá de Ucrania.
Como en ataques anteriores de este calibre, las sirenas antiaéreas también sonaron en la región polaca de Lublin mientras los misiles cruzaban el espacio aéreo entre ambos países.
El mayor número de víctimas se concentró en Krivi Rig, la ciudad natal del presidente Zelenski. Un misil balístico Iskander-M —así lo describió Oleksandr Vilkul, jefe del consejo de defensa local— impactó directamente en una vivienda familiar. Seis personas murieron. Entre ellas, dos niñas: una de cinco años y otra de doce.
Otras ocho resultaron heridas en el mismo lugar.
«La protección de la vida de las personas depende directamente de la voluntad de nuestros aliados para proporcionar sistemas de defensa antimisiles.» — Zelenski, en Telegram, 30 de julio de 2026
En Kiev, una persona falleció y dos quedaron heridas. El alcalde Vitali Klitschko informó en Telegram que los misiles balísticos habían provocado incendios en varias zonas no residenciales de la capital y pidió a los ciudadanos que permanecieran en los refugios. En Leópolis, la ciudad occidental más próxima a la frontera polaca, misiles rusos dañaron dos edificios de apartamentos y dejaron 26 heridos. Esta mañana, los equipos de rescate continuaban retirando escombros para llegar hasta las personas atrapadas.
En Poltava, en Ucrania central, otra persona murió en un ataque con drones contra un almacén. El Ministerio de Defensa ruso describió toda la ofensiva como una operación contra «instalaciones militares» y cifró en 258 el número de drones derribados durante la noche, una cifra que incluye los abatidos sobre los territorios ucranianos que Rusia ocupa.
Contexto: Según datos de Naciones Unidas, el mes pasado fue el más letal para la población civil ucraniana desde abril de 2022. El organismo atribuye el repunte al aumento de los ataques de largo alcance de Moscú contra ciudades y pueblos en todo el país.
El ataque se produjo mientras Volodímir Zelenski regresaba de Estados Unidos. Horas antes de que sonaran las primeras sirenas, el presidente ucraniano había publicado un aviso en X: la inteligencia detectaba preparativos para una ofensiva masiva y la probabilidad de que ocurriera esa noche era alta. Pidió a los ciudadanos que prestaran atención a las alertas aéreas en todas las regiones.
No fue suficiente.
De Washington, Zelenski trae algo concreto: el acuerdo con Donald Trump para conceder a Ucrania licencias de fabricación de misiles Patriot. El sistema antimisiles más avanzado de la alianza occidental podría cambiar, con el tiempo, la ecuación de los ataques balísticos como el de esta madrugada. Por ahora, los equipos de emergencia siguen en las zonas más afectadas y las autoridades advierten de que el número de fallecidos podría aumentar a medida que se retiran los escombros.
La comunidad de habla rusa en España, que supera las 150.000 personas, sigue estas noticias con la mezcla habitual de angustia e impotencia. Muchos tienen familiares en Krivi Rig, Leópolis o Kiev. Para ellos, este ataque no es solo geopolítica. Es una llamada que temen recibir a las cuatro de la mañana.