Noticias1 de agosto de 2026·4 min de lectura

La explosión despertó a Kateryna Kravchenko a las tres de la madrugada. La pensionista de 75 años vive en el distrito de Solomiansky desde hace cuatro décadas y reconoció al instante el sonido: no era un trueno. «Fue algo verdaderamente aterrador», describió poco después, mientras los equipos de emergencia recorrían el barrio entre escombros y coches en llamas.

En la noche del viernes al sábado, Kyiv volvió a ser blanco de un ataque ruso con misiles balísticos que dejó al menos nueve muertos y 28 heridos, entre ellos cuatro niños. La capital ucraniana lleva meses encajando esta clase de bombardeos sin poder detenerlos.

El balance: nueve muertos y cuatro niños entre los heridos

Los servicios de emergencia ucranianos confirmaron que nueve personas perdieron la vida y que otras 28 resultaron heridas, diecisiete de las cuales tuvieron que ser hospitalizadas. Entre los heridos hay cuatro menores de edad. Los equipos de rescate lograron sacar a 105 personas de entre los escombros durante las primeras horas.

Las víctimas mortales se concentraron en dos distritos: dos muertos en Solomiansky, donde un edificio residencial de cinco plantas quedó parcialmente destruido e incendiado; siete en Darnytsky, donde un edificio administrativo sufrió un grave incendio. También se registraron daños en los distritos de Holosiivsky, Shevchenkivsky, Dniprovsky, Pechersky y Sviatoshinsky —siete zonas de la capital afectadas en total. Entre los fallecidos hay un agente de policía que se encontraba de servicio cuando los misiles golpearon su distrito.

El ataque en tiempo real: misiles desde el norte, siete distritos alcanzados

Las primeras alertas llegaron pasada la medianoche. «¡Explosiones en la ciudad! Kyiv está bajo ataque con misiles balísticos. ¡Permanezcan en los refugios!», escribió el alcalde Vitali Klitschko en Telegram. Durante la siguiente hora fue actualizando el balance en tiempo real: primero un muerto, luego tres, finalmente nueve. Un periodista de la AFP presente en la ciudad escuchó varias series de detonaciones que activaron las alarmas de los vehículos estacionados en las calles.

Las Fuerzas Aéreas de Ucrania confirmaron que varios misiles balísticos se dirigían «desde el norte hacia Kyiv». El ataque combinó misiles balísticos y drones, una táctica que Rusia ha ido perfeccionando para saturar los sistemas de defensa antiaérea ucraniana y dificultar la intercepción.

Un misil norcoreano: la revelación de Zelenski

El presidente ucraniano Volodimir Zelenski añadió un dato que va más allá del parte de bajas: según información preliminar, uno de los misiles utilizados era de fabricación norcoreana. No es la primera vez que Rusia recurre al armamento de Pyongyang en su ofensiva contra Ucrania, pero la confirmación de un proyectil balístico norcoreano sobre la capital supone una nueva escalada en la internacionalización del conflicto.

La noche anterior al ataque sobre Kyiv, ocho personas habían muerto en bombardeos rusos: seis eran de una misma familia que perdió la vida cerca de Kryvyi Rih; otras dos fallecieron en ataques sobre Kyiv y Poltava. Dos noches seguidas de muerte en las mismas ciudades.

El vacío defensivo: sin Patriot, Kyiv sigue expuesta

«Ucrania necesita urgentemente sistemas adicionales de defensa aérea y antimisiles, así como interceptores», escribió el canciller ucraniano Andri Sibiga tras conocerse el balance definitivo. No es un ruego nuevo, pero el contexto lo hace más urgente: los misiles balísticos son precisamente el tipo de proyectil más difícil de interceptar con los sistemas antiaéreos que Kyiv tiene disponibles en este momento.

«Al no lograr sus objetivos en el campo de batalla, Rusia está intensificando sus ataques aéreos y el terror contra civiles.»

— Andri Sibiga, canciller de Ucrania

La respuesta de Washington sigue sin llegar. Tres días después de reunirse con Zelenski en el Despacho Oval, Donald Trump declaró que no está seguro de si debe conceder a Ucrania las licencias para construir sistemas de misiles Patriot en su territorio. Mientras dura esa indefinición, Kyiv —tres millones de habitantes— permanece expuesta a ataques que su defensa aérea no puede detener. Para la comunidad ucraniana en España, que supera las 200.000 personas según los últimos datos del INE, cada mensaje de Klitschko en Telegram llega a móviles en Madrid, Barcelona o Valencia antes de que amanezca. La guerra sigue siendo, para muchos de ellos, algo que ocurre en casa.

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