Li entró por primera vez en un hotel de eSports de Shihezi, al norte de la región de Xinjiang, en mayo de 2026. Vio las filas de ordenadores, los módulos de RAM instalados en las placas base y una oportunidad que consideró demasiado fácil para dejarla pasar. En pocas semanas, lo que empezó como un robo oportunista se convirtió en una operación con socio, metodología repetida y cinco establecimientos afectados. Ahora, tanto Li como su recluta Cheng han sido detenidos por las autoridades chinas y se enfrentan a cargos penales por los robos.
Cómo funciona un hotel de eSports y por qué tienen tanto hardware valioso
Los hoteles de eSports son un modelo de negocio consolidado en China y en varios países del sudeste asiático. Son establecimientos que ofrecen habitaciones equipadas con ordenadores de alto rendimiento pensados para gaming, donde los huéspedes pagan por noche o por horas de uso. El hardware que utilizan es de gama media-alta: procesadores potentes, tarjetas gráficas discretas y, sobre todo, memoria RAM de calidad.
Ese último componente fue el objetivo de Li. Los módulos de RAM son relativamente pequeños, fáciles de extraer de una placa base con los conocimientos básicos, y tienen buena salida en el mercado de segunda mano sin que su procedencia sea fácil de rastrear. Una combinación que resultó demasiado tentadora.
El método: cinco hoteles y un socio de conveniencia
Después de su primer robo exitoso en Shihezi, Li perfeccionó su técnica y decidió ampliar la operación reclutando a Cheng como cómplice. Juntos visitaron cinco hoteles de eSports distintos en la región, siempre siguiendo el mismo patrón: acceder a los equipos, extraer los módulos de RAM y salir sin llamar la atención.
En total, la pareja consiguió robar 16 módulos de RAM en varias visitas repartidas durante semanas. El valor total del material sustraído ascendió a unos 13.200 yuanes, lo que equivale aproximadamente a 1.950 dólares o en torno a 1.800 euros. No es una cifra astronómica, pero suficiente para que la policía de la región tomara el caso en serio.
El cabecilla, Li, inició sus robos en mayo en Shihezi. Inspirado por el éxito inicial, reclutó a Cheng y amplió la operación a cinco establecimientos distintos.
El mercado de segunda mano como talón de Aquiles
La venta de los módulos robados fue lo que, en última instancia, facilitó la detención. La pareja utilizó plataformas de segunda mano para colocar el material, un canal que, aunque aparentemente anónimo, deja rastros digitales suficientes para que las autoridades puedan seguirlos cuando existe una denuncia activa.
Los propietarios de los hoteles afectados detectaron las sustracciones al revisar sus equipos y reportaron el caso. A partir de ahí, el seguimiento de las ventas online permitió identificar a los responsables en un tiempo relativamente corto. Tanto Li como Cheng han sido detenidos y se enfrentan a cargos por robo.
Una noticia que dice más sobre el hardware gaming que sobre el crimen
Más allá del caso policial en sí, la historia de Li y Cheng ilustra un fenómeno curioso: la memoria RAM se ha convertido en un componente con suficiente valor de reventa como para justificar el riesgo de un robo. Los precios de los módulos DDR5 de alto rendimiento no han bajado tanto como se esperaba, y en mercados donde el acceso a hardware de calidad es más complicado, la demanda de segunda mano sigue siendo activa.
Los cinco hoteles afectados han tenido que reponer su hardware a un coste que, sumado, supera con creces el valor del material robado. Para los establecimientos de eSports, donde la experiencia del cliente depende directamente de que los equipos funcionen correctamente, una RAM que falta es un problema inmediato y visible. Li lo sabía. Por eso lo eligió.

