
Foto de Kiril Rudenko
La directora del restaurante Irina Koroliova ha contado a Rusia Hoy cómo su negocio se convirtió en una base de cooperación entre dos países.
¿Por qué eligió precisamente la cocina argentina?
Es sencillo. Moscú es una ciudad muy fría. Me gusta mucho la tierra argentina con su clima cálido, su riqueza natural y su gran cultura. Si, está muy lejos de nosotros pero me gustaría que estuviera más cerca, me gustaría tener en Moscú un rincón donde pueda sentirme tan a gusto como me siento en mi querida Argentina.
Decidí crear este lugar para que los moscovitas cansados del frío y del trabajo puedan “trasladarse” hasta la Argentina aunque sea por unos instantes. Y el tango, que transmite la alegría y el amor a la vida, me ayuda a cumplir esa misión.
Por las tardes aquí toca una orquesta de cuerdas: violín, violonchelo y guitarra, y el acordeón. En su mayoría los músicos son estudiantes del último o penúltimo curso del Conservatorio, algunos de ellos trabajan de día en orquestas profesionales y por las tardes vienen aquí a tocar el tango que tanto les gusta. Pero la gente viene aquí no sólo para escuchar sino también para bailar. En Moscú no hay muchos sitios donde uno pueda bailar gratis, algunos restaurantes cobran por este servicio. Por eso hemos decidido permitir hacerlo sin pagar. Cada tarde aquí se reúne el club “Tango sin reglas” y cada martes se milonguea.
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¿Cómo llegó a crear el restaurante?
En realidad, anteriormente tuve un restaurante que no tenía nada que ver con la Argentina ni tampoco tenía un programa cultural. Fue simplemente un comedor caro. Pero yo siempre soñé con poder ofrecer a mis clientes la carne y el vino argentinos. Estos dos componentes junto con el tango son la base de mi nuevo negocio. En aquel entonces no sabía cómo organizarlo. Fue la Embajada Argentina la que me ayudó a viajar a este lejano país para aprender allí el negocio. Llevé a mi equipo de cocineros del antiguo restaurante para hacer un curso preparatorio en Puerto Madero.
Buscábamos nuevas recetas que aún no existían en Moscú y fotografiamos los restaurantes para poder recrear el espíritu de este país más tarde. Fotografiamos todos los detalles del interior que no hemos podido traer de la Argentina para reproducirlos aquí. Verá que hemos traído, por ejemplo, cuadros de pintores argentinos y nuestras camareras llevan los cinturones gauchos. La idea de que se baile el tango en nuestro restaurante la trajimos también de Buenos Aires, donde se puede ver a la gente bailando en los restaurantes.
Restaurantes argentinos en Moscú:
El Asado tango&grill: metro Belorúskaia, Butyrski val, 5. www.elasado.ru
Red de restaurantes El Gaucho: metro Maiakóvskaia, calle Sadóvaia-Triumfálnaya, 4; metro Krásnye Vorota, callejón Bolshói Kozlovski, 3; metro Pavelétskaia, Zatsepski val, 6. www.elgaucho.ru
La Parrilla: metro Kropótkinskaia, callejón Gagárinski, 15ª
La red de restaurantes Torro Grill: metro Proletárskaia, callejón 3er Krutitski, 11; calle Sheremétievskaia, 60ª; metro Universitet, Avenida de Vernadski, 6; metro Belorúskaia, calle Lesnáia, 5B; metro Rechnói vokzal, calle Festiválnaia 2B; metro Pavelétskaia, calle Kozhévnicheskaia, 8. www.torrogrill.ru O
El Gauchito: metro Slavianski bulvar, Avenida Kutúzovski, 48.
¿Planea realizar algunas otras actividadaes culturales?
A partir de diciembre tendremos espectáculos con cantantes y bailarines argentinos. Nos gustaría que los clientes salgan de aquí con ganas de hacer un viaje a la Argentina o al menos con ganas de aprender a bailar el tango (se ríe). Pero para conseguirlo tenemos que mostrarles la belleza y el esplendor de este país.
Además estamos negociando la posibilidad de hacer intercambio de festivales culturales para que los artistas argentinos puedan venir aquí y mostrar su folklore, sus instrumentos musicales tradicionales, los bailes gauchos, etc. Nos encantaría también llevar a nuestros artistas a la Argentina para que allí conozcan la cultura rusa y sobre todo el folklore…
¿Cree que la parte argentina estaría interesada en hacer este tipo de intercambios? ¿Cómo se realizarían en la práctica?
Hace poco acompañamos al embajador argentino en su viaje a Lípetsk (ciudad que está a unos 500 kilómetros de Moscú) para participar en un foro de ecologistas. Asistimos a un concierto del coro de cosacos que vino de Kazán. Los representantes de la Embajada Argentina se quedaron encantados y dijeron que este tipo de folklore impresionaría al público argentino. Me parece que a los argentinos les cae bien nuestra cultura, nuestro folklore y hasta nuestra cocina.
Creo que podríamos hacer intercambios junto con algunos restaurantes o centros culturales de la Argentina. Es más, yo propondría hacer un “intercambio culinario” de restaurantes para que los jefes de cocina de ambos países puedan aprender y enseñar la cocina nacional a sus colegas de otro continente.
En cuanto a los productos argentinos, supongo que no es una tarea fácil conseguirlos en Moscú…
Hemos rastreado todo Moscú en busca de alimentos argentinos. No encontramos nada. Así que los tenemos que encargar a través de algunos importadores o directamente a través de la Embajada. En realidad, son muy pocos los restaurantes en la capital que pueden permitirse el lujo de traer el aceite o la carne de la Argentina. Esperemos que con el tiempo puedan llegar más productos a Moscú y podamos ofrecer un menú mucho más variado a nuestros visitantes.




