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¿Qué significa «protestar» para los rusos: seguir una moda o defender sus derechos civiles? Según la policía 80.000 personas se manifiestan en Moscú “Por unas elecciones justas”. Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
La manifestación “Por elecciones limpias”, convocada este sábado por la oposición en la céntrica avenida Sájarov de Moscú, culminó con la adopción de una resolución que exige liberar los presos políticos, anular los resultados de las legislativas del 4 de diciembre y celebrar nuevas elecciones parlamentarias. En esencia, repite los reclamos presentados por la oposición en el mitin anterior del 10 de diciembre, en la plaza Bolótnaia.
En la salida del metró una abuela está tocando el violín.
– ¿Va a la protesta?- le pregunto.
-No, no puedo, estoy trabajando. Pero aún sin trabajar no iría. Hace un mes perdí el pasaporte y no tengo dinero para pagar la multa y poder hacerlo de nuevo. Hay que pagar 300 rublos (unos diez dólares), es demasiado para mí. Por eso no fui a votar ¿y cómo puedo protestar si no voté?. No puedo.

Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
Durante la manifestación se resolvió fundar la asociación moscovita de observadores que controlarán el proceso electoral y el recuento de votos. Un punto aparte de la resolución llama a los ciudadanos de Rusia a que voten en contra del candidato del partido oficialista “Rusia Unida”.
Mientras tanto en la Universidad de Arquitectura están todos: alumnos y profesores, aunque nadie estudia sábados y domingos. Pero justo hoy han organizado los exámenes para todos los cursos. Faltar a ese examen significa ya estar fuera de la Universidad.
-No sé, yo no quiero ir a la protesta. No considero que nuestra oposición sea suficientemente adecuada para poder afrontar a Putin y Rusia Unida. Algunos sólo están en política por dinero, guardándolo en los bancos europeos, otros… no sé, son como unos niños. Rusia Unida y Putin es nuestro futuro lógico. Eso no me gusta pero tenemos que elegir lo que hay- dice un profesor mientras nosotros intentamos sacar nuestras chuletas.

Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
Salgo a la calle para ver por lo menos los últimos minutos de la protesta. En las cercanías del metró Sújarevskaia, no lejos de donde se realizó la concentración, las calles son muy limpias, casi no hay nieve en el suelo. El barrendero hace su trabajo.
-¿Va a la protesta? Perdón- le pregunto.
-No, no iré. No estoy seguro de tener derecho. Igual que los demás. Para ir a gritar que hay mucha mierda allí arriba, hay que sacarla de tu piso y ser limpio, hay que empezar por nosotros mismos, eso será la revolución verdadera. Lo que nos queda por ahora – mira, cuánta basura para limpiar. Adiós…

Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy. Vea la panorama de 360°
El hombre sigue con su trabajo. Voy en dirección contraria a la gente con blancas pancartas. Me para el policía. Le muestro mi tarjeta de prensa y paso.
La segunda manifestación fue igual de pacífica que la de la plaza Bolótnaia, pero evolucionó mucho en organización y también en su posición política, a consecuencia de la presencia del extitular del Ministerio de Finanzas Alexéi Kudrin y el bloger Alexéi Navalny. Los organizadores consiguieron acumular más que 3 millones de rublos en donaciones y gracias a ello, establecieron un escenario dos veces más grande y añadieron más pantallas en la avenida.

El bloger Alexéi Navalny. Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
– Ayer me compré una faldeta negra, es para la fiesta corporativa del año nuevo… -se ríe una de las policías en la cola- a ver si el capitán me presta más atención….
-El capitán te prestará atención cuando empieces a trabajar bien- le espeta su compañera, mirando a la gente con frialdad.
-¡Son igual que nosotras, Ana! ¡No les mires así! Estoy segura de que la mitad de ellas también compraron faldas negras para la fiesta corporativa…
– Entonces, estarán vestidas igual…- su compañera encuentra la frase adecuada para dejarla callada y se queda sonriendo.
Lea más en
PROTESTAS
En el transcurso del mitin, el político opositor Borís Nemtsov anunció que la próxima manifestación “Por unas elecciones justas” se convocará en febrero de 2012, de cara a los comícios presidenciales programados para el 4 de marzo. Alexéi Navalny, recién salido de la cárcel, declaró que a la próxima protesta acudirá un millón de personas. Si, según los organizadores, la vez anterior en la plaza Bolótnaia fueron 40.000 los manifestantes, esta vez participaron en la concentración 120 mil personas. Para la policía, fueron 29.000 los que pasaron por el control de los detectores, a través de los cuales podía accederse al mítin.
-¿Quieres fruta?- dice un amigo periodista regalando una manzana a un policía.
El agente, congelado, sonríe y acepta la fruta. Mi amigo lleva aquí desde la mañana, corriendo con la cesta por la Avenida Sájarov y regalando frutas a todos los participantes.
«Los astronautas (policías) también son participantes, incluso organizadores, diría yo, están aquí desde la puta madrugada, igual que nosotros…», dice y se va corriendo a por más frutas.
Esta vez la gente fue más agresiva. Los gritos de «¡Putin fuera!» se escucharon con más frecuencia. Quizás eso esté relacionado con el comentario del primer ministro sobre los estudiantes que habían participado en la manifestación de la plaza Bolótnaia. Vladímir Putin declaró que a ellos les habían pagado por la participación en la protesta.
La escalera mecánica está llena de gente con cintas blancas y bufandas blancas. Entre ellos, un poco confundido, se cuela un fanático de «Spartak» con una bufanda roja. Sin mucho sentido, empieza a gritar «¡Rrrrrusia!». Algunos le responden, otros se ríen.
«… Esa Chírikova se confunde con sus propias palabras. En principio dice que la política no nos afectará, luego nos propone crear un partido… Me gustaría subir al escenario y decir que tenemos que empezar por nosotros mismos… «, le comentaba un chico de pelo largo a su compañero.

La activista Evguenia Chírikova. Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
El bar en el centro se llena de gente. Los que han estado, los que no han estado, todos hablan de las protestas. ¿Pero qué significa «protestar» ahora en Rusia?, ¿seguir la moda jugando a «la primavera árabe» o a «Occupy Wall street» o defender sus derechos civiles? Por ahora, no queda bien claro.

Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
-¿Porqué no fui a la protesta? Porque tengo que trabajar. Alguien tiene que hacer pan mientras los demás están protestando. La rabia es cosa de jóvenes…
El pan de Ravshán es muy bueno de verdad. Hace siete años que su panadería en la avenida Sájarov está abierta todos los días, sin fines de semana ni vacaciones. Pero nunca antes él tuvo tanta gente comprando pan en su negocio.
Lea más:
– Habría que remontarse al siglo pasado, a comienzos de los años 90, para ver un resurgimiento del activismo político en Rusia como el de estos últimos días
– Espíritu republicano. La protesta trascendió las redes sociales
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¿Qué significa «protestar» para los rusos: seguir una moda o defender sus derechos civiles? Según la policía 80.000 personas se manifiestan en Moscú “Por unas elecciones justas”. Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
La manifestación “Por elecciones limpias”, convocada este sábado por la oposición en la céntrica avenida Sájarov de Moscú, culminó con la adopción de una resolución que exige liberar los presos políticos, anular los resultados de las legislativas del 4 de diciembre y celebrar nuevas elecciones parlamentarias. En esencia, repite los reclamos presentados por la oposición en el mitin anterior del 10 de diciembre, en la plaza Bolótnaia.
En la salida del metró una abuela está tocando el violín.
– ¿Va a la protesta?- le pregunto.
-No, no puedo, estoy trabajando. Pero aún sin trabajar no iría. Hace un mes perdí el pasaporte y no tengo dinero para pagar la multa y poder hacerlo de nuevo. Hay que pagar 300 rublos (unos diez dólares), es demasiado para mí. Por eso no fui a votar ¿y cómo puedo protestar si no voté?. No puedo.

Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
Durante la manifestación se resolvió fundar la asociación moscovita de observadores que controlarán el proceso electoral y el recuento de votos. Un punto aparte de la resolución llama a los ciudadanos de Rusia a que voten en contra del candidato del partido oficialista “Rusia Unida”.
Mientras tanto en la Universidad de Arquitectura están todos: alumnos y profesores, aunque nadie estudia sábados y domingos. Pero justo hoy han organizado los exámenes para todos los cursos. Faltar a ese examen significa ya estar fuera de la Universidad.
-No sé, yo no quiero ir a la protesta. No considero que nuestra oposición sea suficientemente adecuada para poder afrontar a Putin y Rusia Unida. Algunos sólo están en política por dinero, guardándolo en los bancos europeos, otros… no sé, son como unos niños. Rusia Unida y Putin es nuestro futuro lógico. Eso no me gusta pero tenemos que elegir lo que hay- dice un profesor mientras nosotros intentamos sacar nuestras chuletas.

Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
Salgo a la calle para ver por lo menos los últimos minutos de la protesta. En las cercanías del metró Sújarevskaia, no lejos de donde se realizó la concentración, las calles son muy limpias, casi no hay nieve en el suelo. El barrendero hace su trabajo.
-¿Va a la protesta? Perdón- le pregunto.
-No, no iré. No estoy seguro de tener derecho. Igual que los demás. Para ir a gritar que hay mucha mierda allí arriba, hay que sacarla de tu piso y ser limpio, hay que empezar por nosotros mismos, eso será la revolución verdadera. Lo que nos queda por ahora – mira, cuánta basura para limpiar. Adiós…

Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy. Vea la panorama de 360°
El hombre sigue con su trabajo. Voy en dirección contraria a la gente con blancas pancartas. Me para el policía. Le muestro mi tarjeta de prensa y paso.
La segunda manifestación fue igual de pacífica que la de la plaza Bolótnaia, pero evolucionó mucho en organización y también en su posición política, a consecuencia de la presencia del extitular del Ministerio de Finanzas Alexéi Kudrin y el bloger Alexéi Navalny. Los organizadores consiguieron acumular más que 3 millones de rublos en donaciones y gracias a ello, establecieron un escenario dos veces más grande y añadieron más pantallas en la avenida.

El bloger Alexéi Navalny. Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
– Ayer me compré una faldeta negra, es para la fiesta corporativa del año nuevo… -se ríe una de las policías en la cola- a ver si el capitán me presta más atención….
-El capitán te prestará atención cuando empieces a trabajar bien- le espeta su compañera, mirando a la gente con frialdad.
-¡Son igual que nosotras, Ana! ¡No les mires así! Estoy segura de que la mitad de ellas también compraron faldas negras para la fiesta corporativa…
– Entonces, estarán vestidas igual…- su compañera encuentra la frase adecuada para dejarla callada y se queda sonriendo.
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PROTESTAS
En el transcurso del mitin, el político opositor Borís Nemtsov anunció que la próxima manifestación “Por unas elecciones justas” se convocará en febrero de 2012, de cara a los comícios presidenciales programados para el 4 de marzo. Alexéi Navalny, recién salido de la cárcel, declaró que a la próxima protesta acudirá un millón de personas. Si, según los organizadores, la vez anterior en la plaza Bolótnaia fueron 40.000 los manifestantes, esta vez participaron en la concentración 120 mil personas. Para la policía, fueron 29.000 los que pasaron por el control de los detectores, a través de los cuales podía accederse al mítin.
-¿Quieres fruta?- dice un amigo periodista regalando una manzana a un policía.
El agente, congelado, sonríe y acepta la fruta. Mi amigo lleva aquí desde la mañana, corriendo con la cesta por la Avenida Sájarov y regalando frutas a todos los participantes.
«Los astronautas (policías) también son participantes, incluso organizadores, diría yo, están aquí desde la puta madrugada, igual que nosotros…», dice y se va corriendo a por más frutas.
Esta vez la gente fue más agresiva. Los gritos de «¡Putin fuera!» se escucharon con más frecuencia. Quizás eso esté relacionado con el comentario del primer ministro sobre los estudiantes que habían participado en la manifestación de la plaza Bolótnaia. Vladímir Putin declaró que a ellos les habían pagado por la participación en la protesta.
La escalera mecánica está llena de gente con cintas blancas y bufandas blancas. Entre ellos, un poco confundido, se cuela un fanático de «Spartak» con una bufanda roja. Sin mucho sentido, empieza a gritar «¡Rrrrrusia!». Algunos le responden, otros se ríen.
«… Esa Chírikova se confunde con sus propias palabras. En principio dice que la política no nos afectará, luego nos propone crear un partido… Me gustaría subir al escenario y decir que tenemos que empezar por nosotros mismos… «, le comentaba un chico de pelo largo a su compañero.

La activista Evguenia Chírikova. Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
El bar en el centro se llena de gente. Los que han estado, los que no han estado, todos hablan de las protestas. ¿Pero qué significa «protestar» ahora en Rusia?, ¿seguir la moda jugando a «la primavera árabe» o a «Occupy Wall street» o defender sus derechos civiles? Por ahora, no queda bien claro.

Foto de Kirill Rudenko / Rusia Hoy
-¿Porqué no fui a la protesta? Porque tengo que trabajar. Alguien tiene que hacer pan mientras los demás están protestando. La rabia es cosa de jóvenes…
El pan de Ravshán es muy bueno de verdad. Hace siete años que su panadería en la avenida Sájarov está abierta todos los días, sin fines de semana ni vacaciones. Pero nunca antes él tuvo tanta gente comprando pan en su negocio.
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– Espíritu republicano. La protesta trascendió las redes sociales




