¡Necesitamos la dictadura de los sueños! | Rusia Hoy (América Latina)

A propósito, algunos poetas rusos tras absorber la esencia de los países lejanos, interpretan en sus versos la vida, el espíritu y la concepción del mundo de los latinoamericanos. Sus poesías hasta ahora demuestran que los juegos políticos no siempre son tan transparentes como parecen. En cambio la poesía es una verdad capaz de unir a todo el mundo.

Evgueni Evtushenko

El principal poeta ruso contemporáneo que escribe sobre América Latina es Evgueni Evtushenko.  Ahora tiene 79 años, vive en los EE.UU. desde 1991 y recorrió casi todo el mundo.

Su último poema se llama “Dora Franco” (2011), en el que relata un romance de su juventud con la colombiana Dora. Evtushenko también escribe sobre la vida en América Latina en los años 60, sobre la tensa situación en el mundo, sobre el KGB… El más asombroso momento de todo el poema, que evidencia la diferencia entre la mentalidad de un soviético y de un latinoamericano, es la conversación del poeta con un campesino. El protagonista francamente no comprende por qué entre el maizal crecen los gladiolos. ¿Por qué no se los arranca, como una maleza? El campesino, suspirando, responde. “Simplemente por belleza”. Este gigantesco abismo en la percepción del mundo se explica, posiblemente, por las costumbres soviéticas: al principio es el resultado, la productividad, el trabajo y recién después la belleza, la estética y la satisfacción.

En 2009 en el palacio La Moneda, de Santiago de Chile, Evtushenko recibió la orden del Libertador Bernardo O’Higgins en el grado de “Comandante”, de manos de la entonces presidenta Michel Bachelet. Desde el balcón de este palacio Evtushenko también recitó sus versos y seguramente recordó a su amigo Salvador Allende, el presidente socialista que los militares asesinaron en 1973 en ese mismo lugar. Evtushenko, que habla perfectamente el español hasta el punto de torturar a sus traductores, admiraba a Pablo Neruda, cuyos poemas leía con gran satisfacción ante el público. También se presentó en el museo de Don Pablo en el santiaguino barrio de La Providencia.

Con Cuba a Evtushenko lo ligan especiales recuerdos. Alaba mucho a Fidel Castro, con quien viajó por todo el país e incluso se fue de pesca. Evtushenko destaca que Fidel respalda a todos los artistas, independientemente de su tendencia y modo de pensar. ¡Para el poeta librepensador esto es muy importante! Evtushenko también ama narrar esta historia: “Cuando en 1960 llegué a los Estados Unidos, pude encontrarme allí con una muchacha gracias a que ambos teníamos en el pecho un distintivo con la imagen de Fidel. Fidel nos unió y el primer idioma que aprendí fue el español”.

Vladímir Maiakovski en México, 1925. Foto de RIA Novosti

Vladímir Maiakovski (1893-1930), futurista, poeta de la revolución, viajó a los EE.UU. y a México en 1925. El resultado de este viaje fueron varios poemas y apuntes del viaje: “Mi descubrimiento de América” (1926). Maiakovski escribe que le abrumó una gran desilusión: leyendo a Cooper y a Mayne Reid desde la infancia él soñaba con bravos indios heroicos pero al ver en el puerto a los portadores indígenas pelearse entre sí por las valijas sintió que ante sus ojos “los pavos reales se convierten en gallinas”.

En México el poeta fue recibido por Diego Rivera, el gran muralista, quien le organizó una excursión por la ciudad y los museos. Maiakovski recuerda así a Rivera: “Diego resultó un hombre enorme, con una buena barriga, de amplio rostro y siempre sonriente. Relata, mezclando palabras rusas (Diego comprende perfectamente el ruso) miles de cosas interesantes, pero antes del relato advierte:

-Tenga en cuenta, y mi esposa lo confirma, que la mitad de lo que digo son mentiras.

En su libro, Maiakovski también señala el contraste entre el México precolombino y el México posterior a la llegada de Cortés. “El paraíso primitivo, con trabajo libre, con antiguas tradiciones, con las festividades del maíz, con las danzas de la muerte y la vida, con las bellezas frutales y florales” y “el trabajo esclavo con los plantadores (todos con revólveres) que se mecen en las hamacas. Los frescos del trabajo textil, de fundición, de artesano y del azúcar. La lucha humeante. La galería de revolucionarios fusilados”. Es evidente que Maiakovski prestó tal atención a esta comparación debido a sus propias concepciones revolucionarias, que atravesaban toda su obra.

El encuentro de Maiakovski con Rivera está oculto por el misterio y hasta ahora muchos discuten sobre los motivos políticos de la visita del poeta soviético a México. En 1927 Diego Rivera viajó a la URSS y se hospedó en lo de Maiakovski. Según palabras del muralista, el poeta en su escritorio guardaba tres pistolas “Browning”. Maiakovski se disparó al corazón el 14 de abril de 1930.

Iliá Ehrenburg en Europa durante la Segunda Guerra Mundial

Iliá Ehrenburg (1891-1967) es uno de los más destacados poetas y publicistas soviéticos que hayan escrito sobre España. Durante la guerra civil Ehrenburg escribía para el diario “Izvestia” y resultado de su trabajo fueron, además de sus artículos, la recopilación “Fuera del armisticio”, “No pasarán”, la novela “Qué necesita el ser humano” (1937) y la recopilación de poemas “Fidelidad” (1941).

El autor de “Julio Jurenito”, “La Tempestad”, “La novena ola” y “El Deshielo” también tradujo el libro de su amigo Pablo Neruda “España en el corazón” que en 1939 fue editado en Moscú. Su amistad con Neruda continuó en forma epistolar: uno estaba en la URSS y el otro en Chile. Neruda leía su correspondencia con Ehrenburg en las manifestaciones. Se conservó una carta de Ehrenburg a Neruda, escrita el 15 de septiembre de 1942:

“Querido amigo Pablo Neruda, usted percibió el olor de la muerte parda. Dígale a sus amigos, dígale a su pueblo que… si América no marcha contra Alemania, Alemania lo hará contra América”.

Luego de la guerra Neruda escribió el poema “Retrato de Ehrenburg”. Es más, también Rafael Alberti, el gran poeta español refugiado en la Argentina hasta la muerte de Franco, escribió poemas sobre Ehrenburg.

En 1954 Ehrenburg visitó América Latina para entregarle a Pablo Neruda el premio internacional Stalin “Por el fortalecimiento de la paz entre los pueblos”. Pero el gobierno chileno de ese entonces recelaba de Neruda ya que lo consideraba un comunista y de su huésped Ehrenburg, al que consideraba un enemigo. Le quitaron la medalla y el diploma destinado al poeta chileno. Los revisaron largamente, los sometieron a todo tipo de análisis y por fin se lo devolvieron a Iliá de un modo impresentable. Se supone que las distinciones finalmente encontraron al laureado.

Evgueni Dolmatovski, soldado en el frente de la Segunda Guerra Mundial

El poeta Evgueni Dolmatovski (1915-1994) no fue un hispanista y, en general, el lector lo recuerda por las canciones que llevan sus letras. Sin embargo, tiene dos poemas que como una estrecha cinta vinculan la poesía rusa con América Latina. En primer lugar son “Las manos de Guevara” (1972). Como es sabido, los asesinos del comandante le amputaron las manos y como respuesta, Dolmatovski escribe: “… Aquellas manos que manejaron las armas / y acariciaron las cabezas de los niños. / Aquellas manos que blandieron el machete / cortando caña hasta el temblor en el pecho. / Aquellas manos, que levemente escribían poemas / y en las hogueras destelleaban fuego…”

El padre de Evgueni fue fusilado por contrarrevolucionario, seguramente por eso al poeta le interesaba la personalidad del Ché. En cualquier caso, su imagen es muy fuerte en este poema. Que termina con la consigna eterna: “¡Patria o muerte! ¡Venceremos!”

Un año después, Dolmatovsti compone otra obra dedicada a América Latina: el poema “Chile en el corazón” (1973), dedicado al asesinado Salvador Allende. En el poema surgen imágenes ya conocidas por el lector soviético: “Era el camarada Allende / amable y puro, como los poemas de Neruda / un hijo llameante de la Tierra del Fuego”.

Mijaíl Koltsov con su block de notas

Mijaíl Koltsov (1898-1940 ó 1942), periodista y escritor soviético que participó en la guerra civil española y escribía para el diario “Pravda”. Fue enviado no sólo como periodista sino como un oculto representante político de la URSS en el bando republicano.

Este “viaje en comisión de servicios” nos regaló el libro “Diario de la guerra de España” (1938). Koltsov relata su actividad legal en primera persona, en cambio el trabajo clandestino lo reflejaba como la misión del comunista mexicano Miguel Martínez. Al describir el movimiento obrero internacional, Koltsov –quien “desapareció” en las mazmorras del KGB inmediatamente después de regresar de España- pinta a Stalin en un contexto mundial así como juzga a los “trotskistas” por su respaldo a Franco. Koltsov participaba activamente en los sucesos bélicos, como furioso organizador de la resistencia a los amotinados. Ernest Hemingway –quien lo consideró como “el hombre más inteligente que había conocido en España- introdujo a Koltsov en su novela “Por quién doblan las campanas”, bautizándolo como Karkov.

Koltsov describe admirablemente la incomprensión de la revolución por el pueblo, algo tan cercano al hombre ruso. El poeta Alexandr Blok en su “Doce” (1918) relata sobre una anciana que llora porque dieron un gran retazo de tela para un cartel revolucionario en lugar de hacer de él calzoncillos para los chicos. Una similar incomprensión, según cuenta Koltsov, reinaba en Barcelona:

“En el enorme salón, ante miles de ansiosos oyentes, el viejo y semiciego poeta zamorano León Felipe, místico filósofo, convoca apasionadamente:

-¡Necesitamos la dictadura! ¡Sí! ¡La dictadura de todos! ¡La dictadura para todos! ¡La dictadura de las estrellas! ¡La dictadura de los sueños!

A muchos los ojos les brillan. Nadie sabe qué es la dictadura de las estrellas. Es probable que sea algo bueno…”

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