Los récords moscovitas del Guiness | Rusia Hoy (América Latina)

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Récord, esa es la palabra clave: aquí hay muchos. En una ciudad donde todo es gigantesco (hasta la propia calle puede llegar a tener las dimensiones de una autopista común) no es difícil toparse con algo extraordinario.

Basta con aventurarse por un camino alternativo, saltando de una exageración a otra. De un récord a otro.

El líder es, obviamente, el metró de Moscú. En este caso, no hacen falta cifras para establecer que se trata de uno de los transportes subterráneos más fascinantes de las capitales mundiales: es claramente uno de los más suntuosos; de hecho, está revestido con mármoles y granitos, mosaicos y estucos. De sus 185 estaciones, 44 están consideradas como patrimonio cultural nacional. Construido en los años 30 del siglo pasado (el primer tramo unía el enorme parque Sokólniki con la plaza Komsomólskaia, donde terminan tres principales ramales ferroviarios rusos), sus más de 300 kilómetros se ramifican en doce líneas por las cuales, a intervalos de un minuto, viajan trenes que transportan hasta 10 millones de pasajeros diarios a una velocidad media de 42,5 kilómetros/h.

Siguiendo con la elegancia y la notoriedad, en Moscú también están los baños públicos probablemente más famosos del mundo: se encuentran en el número 14 de la calle Neglínnaia. En la segunda mitad del siglo XIX, el actor Sila Sandunov transformó el edificio en un elegante centro para el cuidado del cuerpo. De ahí el nombre del establecimiento: Sandunovskie Bani. Sus salones están enteramente recubiertos de magníficos decorados en estilo turco y neoclásico que desde entonces han servido de fondo a importantes sets de rodaje cinematográficos.

Sin abandonar la estela de la suntuosidad, quien haya visitado Moscú seguramente vio “el Zar de los cañones” en el corazón del Kremlin: el cañón más grande del mundo, fundido en 1856 por Andréi Chojov. Mide 5,34 metros, tiene un diámetro de 89 centímetros y pesa 40 toneladas. Nunca se disparó debido a un defecto de fabricación. Un poco más lejos, se encuentra la campana más grande fundida en la historia: la “Zarina de las campanas” (Tsar Kolokol), realizada por el artista Motorin y su hijo Mijaíl en la segunda mitad del siglo XVIII. Tiene una altura de 6,14 metros, con un diámetro de 6,6 metros y un peso que supera las 200 toneladas. Toda la superficie está recubierta de delicados relieves dedicados al zar Aleksei Mijáilovich.

Nuestro tour en busca de los récords de Moscú prosigue hasta VDNJá, la estación de subte de la rama norte, en la línea naranja, que lleva hasta el Centro de Exposiciones de Rusia, sucesor de lo que en su momento fue la Exposición de los Adelantos de la Economía Soviética, un gran paseo convertido hoy en un enorme parque de diversiones donde se ha levantado una de las ruedas panorámicas más altas del mundo. “La más grande de Europa”, garantizan sus administradores.

En diciembre de 2011 se agregó una nueva atracción en el Parque Gorki, en el corazón de Moscú: la pista de patinaje sobre hielo más extensa de Europa, con una superficie de 15.000 metros cuadrados, articulada en diversas áreas destinadas a los adultos, los niños y el hockey.

Terminemos a lo grande: la Universidad Estatal de Moscú ostenta el reloj, el barómetro y el termómetro más grandes del mundo. En tanto el local Art Academia, sobre la orilla del río Moscú, posee, según los que están en la “movida”, la barra más larga de Europa para acompañar las interminables noches moscovitas: también entre las más excitantes del mundo.