Los fieles amigos de Rusia | Rusia Hoy (América Latina)

Hugo Chávez recibiendo a los presidentes de Abjazia y Osetia del Sur en Miraflores el 23 de julio, 2010. Foto de Reuters

El presidente venezolano Hugo Chávez se pronunció inmediatamente ante los sucesos de agosto de 2008. En una conversación telefónica con Vladímir Putin respaldó categóricamente las acciones mencionadas y declaró que habría hecho lo mismo. En relación con esto se expresó con extrema claridad al señalar: “Estoy casi convencido de que el presidente de los Estados Unidos, el imperialista George W. Bush impartió la orden de dirigir las tropas de Georgia a Osetia del Sur, exterminando a inocentes pobladores. En esta condiciones Rusia, lo que es absolutamente natural, comenzó a actuar”. El mandatario venezolano veía el trasfondo de los acontecimientos en la forma en que el dueño de la Casa Blanca “intenta retener el resurgimiento de Rusia, que se levantó de rodillas y se convirtió en una nueva potencia mundial, gracias a la dirección del anterior presidente y actual primer ministro”.  

El reconocimiento de la soberanía de estas repúblicas fue precedido por conferencias y mesas redondas realizadas en Caracas en el marco de audiencias parlamentarias. Una serie de dirigentes sociales, incluyendo a Cristian Laslov, representante de la asociación “Por la democracia y los derechos humanos” se expresó por el reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur y Abjazia. En 2006 envió a un diputado del parlamento como observador al referendo en Osetia del Sur, en el que la mayoría de los ciudadanos votó por la autonomía. Esto se convirtió en el preludio para el paso decisivo.

El 10 de septiembre de 2009 Hugo Chávez durante una recepción con Dmitri Medviédev anunció el reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur y de Abjazia. A su vez, el presidente ruso calificó este paso como la plasmación de una verdadera amistad, expresada en que “los auténticos políticos no sólo prometen sino que cumplen con sus promesas”.

Pero este camino fue recorrido primero por el presidente de Nicaragua Daniel Ortega, el legendario comandante guerrillero quien poco antes había retornado al poder luego de un lapso de 16 años. El 2 de septiembre de 2008 él declaró solemnemente el reconocimiento en un discurso pronunciado ante los militares en ocasión del 29 aniversario del Ejército Popular Sandinista. En su intervención, el jefe del Estado centroamericano recordó que Abjazia y Osetia del Sur “se incluían en la composición de la Unión Soviética con derechos autonómicos” y subrayó que Rusia “no tuvo otra salida más que prestar a estas repúblicas ayuda militar y política ante las permanentes amenazas de parte de Georgia”. La decisión tomada se fundamentó en que Rusia asegura hoy el logro del equilibrio mundial.

Más tarde, al saludar la delegación rusa, Daniel Ortega no se quedó corto en alabanzas. “Rusia ha continuado trayendo luz al mundo –proclamó solemnemente ante los aplausos de la multitud delirante-. Como antes la persigue el imperio, que piensa que, por cuanto la URSS se destruyó, él logrará también partir en pedazos a Rusia. Esta es una profundísima confusión”. El presidente criticó también el “capitalismo global” por los planes “de sitiar militarmente a Rusia por medio de la OTAN y desmembrarla, como ocurrió con la URSS”.

Es dable señalar que Nicaragua juega un papel notable en la escena internacional. Su representante, el ex ministro de Relaciones Exteriores Miguel D’Escoto Brockman,  fue presidente de la Asamblea General de la ONU. Al intervenir en la apertura de la 63° Sesión de la misma, descargó una fuerte crítica en dirección a los Estados Unidos, generadores de la intervención a Irak la que, según sus palabras, acarreó la muerte de 1.200.000 personas. Con respecto a la situación en el Cáucaso, el orador consideró absolutamente inaceptable la violación del Estatuto de la ONU por parte de las autoridades georgianas y agregó que “las acciones de Georgia en relación con Osetia del Sur constituyen una agresión”.

En la continuidad del curso al acercamiento, en abril del año pasado visitó estas repúblicas Samuel Santos, ministro de Asuntos Exteriores de Nicaragua. Ya antes había visitado el país centroamericano una delegación de Abjazia, encabezada por el canciller de ese país Maxim Gvindzhia. Se suscribieron una Declaración Conjunta sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas y un Protocolo sobre consultas entre los ministerios de Relaciones Exteriores. A continuación el enviado abjazo viajó a Venezuela para participar de un procedimiento similar.

Los representantes de estas repúblicas fueron recibidos por los presidentes de Nicaragua y de Venezuela, quienes aceptaron visitar aquellos países caucasianos. Además, Hugo Chávez declaró su intención de enviar naves a las costas de Abjazia.

Ya escribimos sobre el proyecto de resolución sobre el reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur y de Abjazia, presentado en el parlamento peruano el año pasado por el partido que encabeza el actual presidente Ollanta Humala. La propuesta fue sencillamente argumentada: “Si se reconoció el hecho de la separación de Kosovo de Serbia, ¿por qué no es posible actuar en forma análoga en este caso?”. No hay que excluir que a Nicaragua y a Venezuela se le unan, en un futuro a la vista, otros países del continente. 

Rusia con gran agradecimiento reaccionó a los dichos y hechos de los aliados naturales. Pero no obliga a nadie a seguir su ejemplo.

Emil Dabaguián es investigador científico jefe del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia.