Los bliní, el sol y las fiestas eslavas | Rusia Hoy (América Latina)

Muchas de las costumbres de Máslenitsa estaban encaminadas a acelerar las bodas, a ayudar a los jóvenes a encontrar su pareja. Foto de ITAR-TASS

El principal convite de la Máslenitsa han sido siempre los bliní. Los mismos que nos llegaron de la profunda antigüedad y simbolizan el sol. Máslenitsa siempre ha sido la festividad de la inminente primavera.

Los antiguos pueblos eslavos celebraban la festividad tanto de la ida como de la vuelta de la primavera. Pero luego de que Rusia adoptara el cristianismo este festejo se conservó y en el siglo XVI adquirió su actual nombre: Máslenitsa.

La fiesta comienza 56 días antes de la Pascua e inmediatamente después del día de recuerdo de los fieles y parientes muertos. En Rusia en este tiempo comienza el deshielo, desde los techos caen las gotas de la nieve derretida, el día aumenta y el frío retrocede. La “despedida del invierno” siempre fue acompañada por los trabajos agrarios primaverales. Es asombroso pero precisamente esta festividad no provocó la condena de la iglesia, que la llamó “semana de los quesos” ya que no se come carne sino quesos, todo tipo de lácteos y, naturalmente… bliní. A diferencia de los doce días santos que, para la iglesia ortodoxa median entre la navidad y el bautismo de Jesús, en Máslenitsa nunca hubo elementos de doble fe. Durante esa semana la iglesia recuerda la expulsión de Adán del paraíso y prepara a los fieles para el ayuno.

Máslenitsa: 
un carnaval de sabores rusos

En la antigüedad, cada día de Máslenitsa tenía su denominación, sus comidas. Ahora son pocos los que se atienen a todas las tradiciones pero los bliní siguen siendo el símbolo inseparable de la festividad. “El bliní es redondo, como un auténtico y generoso sol. Es hermoso y ardiente, como lo es el sol que nos calienta, está rociado con manteca derretida como recuerdo de los sacrificios ofrecidos a los poderosos ídolos de piedra”, escribía Alexánder Kuprín, el notable escritor ruso de principios del siglo XX.

Cada ama de casa tiene su secreta receta para preparar los bliní. Se comen con caviar y con pescado, con requesón agrio, con queso blanco y con miel, con queso, con pepinos, con huevo duro picado. Pero lo importante no es solamente con qué se comen los bliní, sino cuántos son: los extranjeros que nos visitan para esas fechas se admiran de las montañas de bliní que devoran los rusos. Aunque esto no es sólo para Máslenitsa…

En Rusia incluso existe una creencia: “si no te diviertes a tus anchas en Máslenitsa, significa que vivirás en amarga desgracia y terminarás tu vida mal”, por eso desde el principio de los siglos esta festividad fue en la antigua Rusia la más alegre, la más dispendiosa y en verdad ecuménica. Hasta ahora en el primer día de la Máslenitsa se arman juegos como las montañas rusas, las hamacas o los tinglados para el teatro de los feriantes. Por la mañana los niños preparan un muñeco de paja: Máslenitsa. Lo sientan en un carretón y lo suben hasta la montaña. Como marca la tradición, este encuentro termina con un combate de puños. Hasta la actualidad, el último día de Máslenitsa el muñeco de paja es quemado en la hoguera ante los ojos de centenares de paseantes.

Muchas de las costumbres de Máslenitsa estaban encaminadas a acelerar las bodas, a ayudar a los jóvenes a encontrar su pareja. Por ejemplo en la región de Voróniezh las mujeres ataban a los jóvenes solteros algún tronco, como humorística condena porque no se habían casado el año anterior. Por estas condenas había que redimirse con vino, bliní y dulces. Ahora estas tradiciones son poco respetadas pero el ánimo alegre se conserva pleno.

En Moscú, hasta finales del siglo XVIII los festejos se efectuaban en el propio centro cerca del Kremlin y a orilla del río Moscú. A partir de entonces en el festejo de la Máslenitsa se incorporaron muchos hábitos de los países europeos. A Pedro el Grande le debemos las mascaradas no sólo en navidad y en Año Nuevo sino también en Máslenitsa. Los extranjeros que llegaban en ese tiempo a Rusia inculcaron a los rusos la inclinación por los trucos y por los villancicos.

Ahora los ritos y las tradiciones vinculadas con la Máslenitsa renacen activamente en Rusia. Cuando instalan un muñeco al vehículo que encabeza el cortejo nupcial, muchos no piensan que esta costumbre se remonta con sus raíces a la profunda antigüedad, cuando a la novia y al novio lo recibían con un muñeco de paja llamado Máslenitsa doméstica.

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