La OMC y la carne rusa | Rusia Hoy (América Latina)

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En la década de los 90 quedó patente la importancia que tiene la importación de carne. Tras una disputa comercial con los EE. UU., Rusia bloqueó la importación de «Patas de Bush» (nombre que los carniceros rusos dieron a las patas de pollo estadounidenses, en referencia al entonces presidente George W. Bush), un negocio de unos 400 millones de dólares al año.  

Por su parte, el Estado ha inyectado dinero en el sector agrícola a través de préstamos que el Rosseljozbank (Banco Agrícola de Rusia), uno de los cinco bancos más importantes del país, otorgará a los productores. Este sector está creciendo con mucha rapidez. Muestra de ello es que en 2008 Rusia se convirtió en el cuarto exportador mundial de cereal. En cambio, en lo que respecta a la producción de carne, se ha quedado atrás. La industria cárnica de mayor volumen es la avícola, ya que es el producto carnívoro más sencillo de desarrollar. Le sigue la industria porcina, mientras que la producción bovina comenzará a aumentar su tamaño cuando las grandes extensiones agrícolas, que reciben financiación estatal, comiencen a aumentar su rendimiento.

 

Las condiciones de la OMC

 

Mientras tanto, la mayoría de las importaciones porcinas provienen de Europa. Durante las recientes negociaciones con la OMC, que concluyeron en diciembre con el ingreso de Rusia a la Organización, la carne de cerdo se convirtió en un motivo de discordia. Los productores rusos sufrirán las consecuencias de los cambios en las restricciones comerciales a las importaciones europeas.

 

“Es probable que [el ingreso a la OMC] no afecte al segmento de producción avícola, mientras que la rentabilidad disminuirá en el segmento porcino, si bien los actores más eficientes retendrían algunos de los márgenes más altos a nivel global», manifestó Mijaíl Krasnoperov, analista de Troika Dialog.

 

Ante esta situación, el gobierno ruso ha decidido destinar 6.000 millones de rublos (alrededor de 200 millones de dólares) para promover y aumentar la producción de la industria porcina nacional.

 

Elena Skrinnik, ministra de Agricultura, declaró a finales de enero que el Estado desea recortar la importación productos derivados del cerdo en unas 500.000 a 600.000 toneladas por año, lo que equivale a cerca de un quinto del consumo total.

 

El desabastecimiento hizo que los precios alcanzaran niveles sin precedentes en el año 2011. Actualmente, la incertidumbre creada tras el ingreso en la OMC ha provocado que varios grandes productores locales realizasen una serie de inversiones.

 

Hasta ahora el Estado brindaba apoyo a los productores locales mediante un sistema de cuotas y a través de altos aranceles a la importación. Pero tras el ingreso en la OMC, el nuevo régimen comercial deberá presentar una mayor apertura y hará que la importación de productos porcinos europeos sea más sencilla.

 

“En los últimos cinco años, inversores rusos y extranjeros han invertido más 7.000 millones de dólares en el sector porcino», manifestó Serguéi Yushin, titular de la Asociación Nacional de Carne de Rusia, que advirtió que las inversiones extranjeras están en riesgo tras el acceso a la OMC.

Mercado de carne en Rusia

 
“Las importaciones de cerdo podrían triplicarse en virtud del nuevo régimen comercial”, informó a Bloomberg la Unión Nacional de Criadores de Cerdos, esto significa que podrían alcanzar 1.800 millones de toneladas para el año 2020 y satisfacer casi la mitad de la demanda total de Rusia. Los ganaderos temen que el aumento de importaciones baratas y de alta calidad aniquile la inversión en los criaderos porcinos nacionales, que tienden a ser más pequeños y menos eficientes que los enormes campos industrializados de Occidente. La Unión de Criadores de Cerdos advierte que la producción local se contraerá a partir del año 2014.

 

“El atractivo que proporcionaban las inversiones en el sector descenderá de forma abrupta tras el ingreso de Rusia en la OMC”, expresó Nikolái Birulin, especialista ejecutivo de la Unión, en el marco de una conferencia llevada a cabo en enero y organizada por el Instituto de Estudios del Mercado Agrícola de Moscú. Advirtió que “sólo aquellos proyectos agrícolas que se están construyendo en este momento tienen posibilidades”. Añadió que el sector podría sufrir pérdidas de al menos 20.000 millones de rublos (alrededor de 662 millones de dólares), en virtud de las condiciones que establezca la OMC.

 

El Gobierno es consciente del problema, así lo manifestó Iliá Shestakov, viceministro de Agricultura, en una conferencia pronunciada el pasado mes de enero. Se plantea la posibilidad de apoyar la producción local mediante medidas administrativas y créditos hasta que el sector pueda valerse por sí mismo frente a la competencia de las importaciones más baratas.

 

Mientras tanto, los principales productores porcinos rusos se apresuran a realizar inversiones con el fin de adquirir la mayor cuota de mercado antes de la llegada de la competencia.

 

A principios de febrero, Serguéi Mijáilov, director general del Cherkizovo Group, principal procesador ruso de carne, anunció que la producción porcina de sus diez criaderos se incrementaría en un 80%  en los próximos dos años, con el objetivo de alcanzar un volumen de 180.000 toneladas anuales.

 

Por su parte, su competidora Rusagro también ha anunciado que expandirá su planta ubicada en la región de Tambov mediante la inversión este año de 3.000 millones de rublos adicionales. Pretenden alcanzar una capacidad anual de 100.000 toneladas, según informó el director general de la empresa Maxim Básov. Esta empresa ya invirtió alrededor de 2.500 millones de rublos el año pasado. El funcionario añadió que la expansión estará cofinanciada por el Estado, que hasta la fecha ha destinado unos 6.000 millones de rublos para desarrollar un procesamiento porcino eficiente.