La excentricidad por bandera | Rusia Hoy

Fuente: Flickr/ Rostislav Smolin

Esta diva del pop, además de sorprendernos por su apariencia, sus aparatosos vestidos y su a veces inexpresivo rostro maquillado; también es conocida por sus repetidas afirmaciones acerca de conexiones con marcianos. No suele conceder entrevistas debido a su desconfianza hacia los medios de comunicación, que en ocasiones la tachaban de ser una persona mentalmente inestable. Sin embargo, la excentricidad no siempre viene acompañada de locura, a veces es una señal de genialidad, inteligencia y mucho talento.

Zhanna pronto se hizo un hueco entre los grandes artistas de su país, en primer lugar con Bravo, la banda que propulsó su carrera como artista y que la dio a conocer; poco después siguió en solitario. Su oscura biografía la ha convertido en una leyenda en vida.

Entre Baudelaire y los Beatles, los Splean

Su voz se derrite entre la nostalgia y el romanticismo. Levanta pasiones por su personalidad sin complejos y sus fans la han convertido en un icono de la individualidad.

En 1982 Aguzárova llegaba a Moscú con documentación falsa y el seudónimo de Ivana Anders, que pertenecía a la hija de un diplomático sueco.

En 1983 entró como vocalista en Bravo, grabaron una cinta de cassette de 20 minutos de duración, que les permitió tocar en repetidas ocasiones en un club de Moscú.

Sus problemas con la documentación no tardaron en pasarle factura y en marzo de 1984, Aguzárova era arrestada después de un concierto. No era considerada un personaje de agrado, y con la excusa de la documentación falsa fue deportada de Moscú a Siberia.

Un año más tarde regresaba a Moscú con el consentimiento del régimen soviético, que pretendía tener a la problemática artista bajo control.

Fue entre 1985 y 1987 cuando Aguzárova llegó a lo más alto como estrella del pop. Bravo lanzó su primer álbum y sus canciones llegaron a convertirse en himnos. Destacan algunos singles como: «Koshki» (Gatos), «Veru Ya» (Creo), «Chudesnaya Straná» (País Maravilloso), o «Jeltie Botinki» (Botas amarillas). Zhanna interpretaba las canciones con excéntricos trajes de época, muy al estilo Almodóvar. Sin duda, podría haberse convertido en una «chica Almodóvar». También se le compara con Lady Gaga, más que por su música, por su manera estrafalaria de vestirse y maquillarse sin complejos.

A finales de los 80 era considerada como un referente del pop ruso y era un personaje más que conocido. Sus pasos como cantante de Bravo se habían acabado y empezaba su carrera en solitario lanzando «Russkii Album» (1990),  una mezcla de rock & roll y romanticismo ruso. Una vez más, Aguzárova interpretaba sus melancólicas canciones con pasión y una voz en forma de cuchillo, que se clava en el corazón de todo aquel que la escuchaba.

En 1990, la artista se fue a vivir a los Ángeles en busca de un mayor reconocimiento y fortuna, pero encontró justo lo contrario. Pasó dos años tocando en un restaurante llamado » Mar Negro», para el deleite de sus clientes. En 1996 regresó a Moscú y no tardó en volver a juntarse con los miembros de Bravo para tocar sus antiguas canciones.

En 1998, convencida por Evgueni Bravo, participa en el tour «Bravo con vocalistas de diferentes épocas», aunque se agobió rápidamente y regresó a Moscú.

Otros de sus álbumes en solitario son:

«Nineteen Ninety’s»(1993),»The Best» (1999), segunda edición de «Russikii Album», y «Back2Future»(2003).

Zhanna no deja de sorprender cuando la escuchas. Es fascinante ver como se atreve con cualquier estilo, sus canciones tienen un aire a canción popular italiana y pop-rock ruso, aunque también se atreve con el reggae, y además, de una manera muy lograda. «Верю я (Белый День) «(Creo, día blanco), es un buen ejemplo.

Otras como » В городе моем » (En mi ciudad), tienen un toque mas swing y un aire a melancolía. Se trata de una de esas canciones en las que Aguzárova demuestra su calidad vocal, llegando a registros realmente altos.

Frecuentemente, la biografía de los artistas se puede convertir en una estrategia perfecta para llegar a la fama. La excentricidad es una cualidad que pocos saben manejar con tanta gracia como Zhanna Aguzárova, pero lo suyo no son estrategias, ella es un icono y el símbolo de la autenticidad personificada. Su vida habla por sí sola…