España no ha sido nunca un país ajeno a las actividades de los servicios de inteligencia rusos. Desde los tiempos del KGB soviético, pasando por el caos de los años noventa y hasta el presente SVR de Putin, el territorio español ha sido escenario de operaciones de espionaje, captación de agentes, evasión de sanciones y desinformación. La reciente detención de dos presuntos espías rusos en España, vigilando a un empresario que suministraba drones a Ucrania, es solo el último episodio de una larga historia.

El KGB en España: los años de la Transición
Durante la Transición española, el KGB mantuvo una intensa actividad en el país. España era de interés para Moscú por varios motivos: su incorporación a la OTAN en 1982, la presencia de bases militares americanas en su territorio, y la existencia de un Partido Comunista con cierta influencia que, aunque mantenía independencia del Kremlin, era monitorizado de cerca. Los archivos desclasificados en parte tras la caída de la URSS revelaron la existencia de redes de agentes e informadores en sindicatos, medios de comunicación e incluso en algunas instituciones del Estado.
Del caos de los noventa al profesionalismo de Putin
Los años noventa supusieron un paréntesis de actividad reducida de los servicios rusos en España. La desintegración de la URSS y la crisis económica de Rusia dejaron sin recursos a los servicios de inteligencia. Sin embargo, con la llegada de Putin al poder y la reconstrucción del Estado ruso, la actividad del SVR (sucesor del KGB en el exterior) y del GRU (inteligencia militar) se reactivó progresivamente. España volvió a ser de interés estratégico, especialmente por su acceso a información de la OTAN y por ser destino de capitales y personas vinculadas al Kremlin.
Los métodos actuales: del agente clásico al ciberespionaje
El espionaje ruso en España del siglo XXI combina métodos tradicionales —agentes de carne y hueso, captación de fuentes humanas— con ciberoperaciones sofisticadas. El CNI (Centro Nacional de Inteligencia) ha alertado en varios de sus informes anuales sobre intentos de penetración informática en sistemas de la administración española, empresas de defensa y medios de comunicación. La guerra en Ucrania ha intensificado estas operaciones, con Russia House utilizando a ciudadanos rusos con doble nacionalidad o residentes en España como agentes de influencia.
El mundo digital, incluida la industria de los juegos online y las plataformas de entretenimiento en España, también ha sido identificado por los expertos en seguridad como un posible vector de actividades de inteligencia encubierta.

