Foto de Anna Protsenko
Las palabras de Bravo se confirman por las estadísticas de la Aduana rusa. Hasta 2007, México no figuraba en los registros locales como uno de los cinco socios comerciales más importantes de América Latina. El año 2008 fue el momento clave en las relaciones comerciales bilaterales. En febrero de aquel año, por primera vez participaron 6 empresarios mexicanos en la feria Prodexpo, los cuales en su transcurso pudieron firmar contratos por un valor de 1,5 millones de dólares. Estos seis emprendedores demostraron que el mercado ruso, a pesar de la distancia geográfica, no era un mero “capricho curioso y exótico”. El interés hacia el mismo venía dictado por los intereses económicos y los mexicanos pudieron comprobar que aquí se podía hacer negocio y desarrollar las relaciones empresariales.
México y Rusia tienen mucho en común. Ambos países forman parte de la lista de las quince economías más importantes del mundo. Tanto México como Rusia se han visto muy afectados por la crisis financiera mundial, una circunstancia que impulsó a trabajar el doble para superar la recesión. En “tiempos oscuros”, muchas veces se da el caso en el que las relaciones económicas antiguas y bien establecidas se ven más dañadas, como ocurrió con las relaciones mexicanas con Estados Unidos. Además, la política estatal tiende a reducirse a un proteccionismo descarado, del que se ve acusada regularmente, por ejemplo, la Unión Europea. Pero estas dificultades evidentes de los “tiempos oscuros” en la economía son el período ideal para tomar decisiones originales y abrir nuevas regiones y nuevos mercados.
Tras haber superado el año 2009, difícil desde el punto de vista económico para ambos países, ya en 2010 México asumió su posición entre los cinco socios comerciales más importantes de Rusia en América Latina (según los resultados del año, ocupa el tercer lugar con respecto a la importación y el cuarto, con respecto a la exportación a Rusia). En 2011, la delegación mexicana en la feria Prodexpo firmó contratos por valor de 68 millones de dólares.
Este año, en el pabellón mexicano están presentes 30 empresas y más de 50 empresarios mexicanos. “Por supuesto, nuestra primera historia de éxito en Rusia está relacionada con los productores de tequila”, cuenta el embajador mexicano. El tequila ha sido este producto único que, sin duda alguna, los consumidores rusos asocian con México. Tuvo muy buena aceptación en Rusia, a pesar de que tradicionalmente se consume otra bebida alcohólica fuerte de producción nacional: la vodka. “Los rusos empiezan a entender de tequila y se convierten en consumidores experimentados y exigentes”, señala el representante de una de las empresas. Hoy en día, en Rusia no sólo se vende tequila, si no que ya se puede decir que está presente una gran variedad de distintos tipos de esta bebida.
Los productores mexicanos de tequila, que hace cinco años se convirtieron en los pioneros del mercado, ahora tienen bastante experiencia. Muchos de ellos participan en la feria junto con sus representantes o socios rusos. A pesar de la animación general, los productores confiesan que en Rusia es más fácil trabajar en el sector HORECA, mientras que empezar a vender en las grandes cadenas de supermercados es mucho más complicado. “El mercado ruso del alcohol de importación está encareciéndose constantemente. Es algo que ocurre debido al aumento de los impuestos al consumo y a la introducción de reglas y normativas nuevas para la obtención de licencias. Constantemente aparece algo nuevo que en teoría está llamado a simplificar el procedimiento pero que en realidad lo complica todo aún más. El resultado es que el alcohol importado de alta calidad no se convierta en algo habitual, y sobre todo que no se convierta en accesible desde el punto de vista del precio”, se quejan los distribuidores rusos.
“La segunda historia de éxito en el mercado ruso”, sigue el anfitrión del stand, el señor Pérez Bravo, “está relacionada con la exportación de la carne vacuna mexicana”. El segundo lugar en cuanto al número de representantes en la feria lo ocupa el sector cárnico mexicano. El camino hacia el mercado ruso no ha sido corto para ellos. Debido a muchos factores, el procedimiento de certificación ha llevado mucho tiempo. Sin embargo, en 2010 fueron enviadas a Rusia 3 mil toneladas de carne, mientras que según los resultados de 2011, esta cifra alcanza ya las 23 mil toneladas. El embajador de México subraya que no ha sido por casualidad que él haya hablado de esto como “una historia de éxito”: según los resultados de 2011, Rusia se ha convertido en el segundo consumidor de carne vacuna mexicana, por detrás de los Estados Unidos.
Video de Dmitri Zaíka / Rusia Hoy
Cualquier ruso común puede tener una imagen estereotipada de México y lo más probable es que su idea general sobre los productos típicos del país se reduzca al tequila, los chiles y el maíz. De esta lista, hoy en día en Rusia sólo podemos comprar tequila realmente producida en México. El país sigue siendo un conocido desconocido para los consumidores rusos. La situación tendrá que cambiar en el futuro más próximo. Este año, en el stand de la delegación mexicana están presentes el café mexicano, el aceite de aguacate, las nueces de pecán, los dulces y los cereales para el desayuno.
El caso de la familia Vázquez se diferencia mucho del guión estereotipado de la conquista de un mercado, cuando los intermediarios del productor se ponen de acuerdo con los intermediarios del comprador. Gustavo y Regina son un matrimonio cuyo negocio familiar consiste en la producción de nueces de pecán. Junto a otras empresas pequeñas, medianas y grandes forman parte de una cooperativa de productores que consta de 168 miembros. A Regina se le da muy bien hacer de representante y hablar de la producción, aunque luego confiese que sobre todo se dedica a la casa. Cuando pregunto si sus nueces de pecán conquistarán el mercado ruso, Regina no lo duda ni un minuto y me responde convencida: “¡Por supuesto!”
Los rusos aficionados al café entienden mucho de esta bebida y les agrada degustar variedades exóticas. “Mi primer contacto con el mercado ruso me produjo gran asombro: resulta que los rusos no asocian a México con la producción de café”, cuenta Eugenio Paoli. En el caso del café, puede que México haya sido víctima de sus grandes importaciones de café verde sin marca. Es posible que los consumidores rusos beban café mexicano tostado o procesado, pero lo conozcan a través de una marca alemana o inglesa. Eugenio afirma que es completamente injusto y espera cambiar la situación en el futuro más próximo. “Para un producto especial, de altísima calidad y con un precio accesible, siempre habrá un nicho en el mercado”, asegura Eugenio.
No puedo evitar preguntar al embajador de México qué nuevos productos veremos en Prodexpo 2013. El señor Pérez Bravo responde que, debido a sus condiciones climáticas y geográficas, Rusia con su largo invierno se ve obligada a importar fruta y verdura. Por su parte, México, por el contrario, es capaz de suministrar frutas y verduras durante todo el año. El transporte exigirá nuevas soluciones logísticas, pero este sería el producto a presentar en febrero del año que viene en Moscú. “Es difícil empezar cualquier empresa, pero hace un tiempo la exportación de carne hacia la Federación de Rusia también nos parecía sólo un sueño”. En este caso, sólo puedo añadir que teniendo en cuenta el éxito de los mexicanos en Prodexpo 2012, estos nuevos planes no tardarán en hacerse realidad.




