El nuevo desafío norcoreano | Rusia Hoy (América Latina)

Líder de Corea del Norte, Kim Jong-il. Foto de RIA Novosti

Por lo visto, los coreanos volvieron a disparar el misil balístico táctico R-11, diseñado en la URSS a principios de los años 50 denominado, según la clasificación del Ministerio de Defensa estadounidense y la OTAN, SS-1 Scud-A.

Cualquier tipo de “fuegos artificiales” con misiles balísticos denota una disposición poco pacífica de sus propietarios. El lanzamiento de prueba del misil norcoreano fue llevado a cabo, sin lugar a dudas, para demostrar la capacidad combativa de las fuerzas armadas de Corea del Norte tras el fallecimiento del líder de este país, Kim Jong-il, afirma Konstantín Makiyenko, vicedirector del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías. Según su opinión, el lanzamiento del misil está indudablemente relacionado con la muerte del líder norcoreano y su objetivo consiste en demostrar a la comunidad internacional y, en primer lugar, a los vecinos de Corea del Norte, que el ejército del país está dispuesto a reaccionar ante cualquier derrotero que tomen los acontecimientos en la región.

Por su parte, el coronel-general Víktor Iesin, ex jefe del estado mayor de las Tropas Misilísticas Estratégicas rusas, añadió que el lanzamiento del misil podría interpretarse como un intento de decir al mundo que nadie se entrometerá en los asuntos internos de Corea del Norte.

En otras palabras, es fundado el recelo ante un potencial empeoramiento de la situación en la península. El deseo irrefrenable de la administración norcoreana de poseer armas nucleares y la frecuente demostración de la capacidad potencial de crear y desplegar este tipo de armas, hacen que el temor ante un conflicto nuclear en la región resulte pertinente.

Cómo empezó todo: la URSS y el uso pacífico de la energía nuclear

Ya en 1956, entre Corea del Norte y la URSS fue firmado un acuerdo de cooperación en el ámbito de la energía nuclear. En el marco de este acuerdo, la URSS desplegó en 1964 un centro nuclear en  Yongbyong y pasado un año suministró y puso en marcha un pequeño reactor de 5 MW de potencia.

Las ambiciones nucleares y misilísticas de Corea del Norte se hicieron patentes a principios de los años 80, a partir de un programa nuclear aparentemente civil para la construcción de reactores nucleares con el apoyo de la URSS.

En apariencias, el programa de ayuda a Corea del Norte para el desarrollo de la energía nuclear era pacífico, la palabra “bomba” no aparece en ninguno de los documentos de este país. Sin embargo, Corea del Norte creó su propia bomba atómica basándose en estos programas “pacíficos”.

En 1974 los especialistas coreanos actualizaron el reactor soviético de baja potencia, pasándolo a 8 MW y con capacidad para producir no sólo el plutonio al 10% obtenido en la producción de energía, sino plutonio al 80%, de indudable uso militar. A principios de los años 80, en Yongbyong se puso en marcha otro reactor nuclear, esta vez de 50 MW de potencia.

Camino a la bomba atómica

Una bomba atómica puede producirse a partir de uranio enriquecido o bien a partir de plutonio. Los observadores rusos suponen que los coreanos han elegido la segunda opción, teniendo en cuenta que es mucho más fácil presentar el plutonio como producto de un programa civil, mientras que la fabricación de bombas de uranio exige crear una infraestructura enorme, con plantas de enriquecimiento de uranio muy grandes y muy caras imposibles de disimular.

Los cálculos aproximados demuestran que en 24 horas un reactor genera un gramo de plutonio por cada megavatio de potencia. Por lo tanto, un reactor de 50 MW es capaz de producir hasta 20 kg al año, cantidad suficiente para 4-5 cargas de combate.

Por otra parte, por sí solas las reservas acumuladas de material fisionable no pueden servir como armamento. Hay que fabricar cargas y, lo que es más importante, llevar a cabo pruebas a escala real imprescindibles , según físicos rusos y norteamericanos, para comprobar la funcionalidad, la potencia real y, finalmente, la posibilidad de integración  en un armamento nuclear preparado para el combate que es, en realidad, un sistema técnico de gran complejidad.

Respecto a los ensayos, Piong-Yang llevó a cabo dos detonaciones nucleares subterráneas reales. La primera, en octubre de 2006, con una potencia valorada en no más de 15 kt, y la segunda, el 25 de mayo de 2009, con una potencia  de 10-20 kt.

¿Qué pasa con los misiles?

De momento, todos estos avances norcoreanos en el ámbito de las cargas nucleares de combate son inútiles desde el punto de vista militar. Pero el día de mañana podrían llegar a un sistema de armas estratégicas basado en los misiles nucleares. ¿Existen premisas para ello? Lamentablemente, sí. Aparte de crear cargas nucleares, Corea del Norte construyó sistemas de misiles espaciales.

En 1998, los norcoreanos llevaron a cabo el lanzamiento de un misil balístico llamado Taepodong-1 que, según valora la comunidad occidental de servicios de inteligencia, se trataría de un misil de medio alcance con un radio de 2.000-2.500 km. Aquella vez todo terminó bastante rápido. El misil sobrevoló el archipiélago de Japón y cayó en el océano. Sin embargo, el mero hecho de haber lanzado un misil potencialmente capaz de alcanzar cualquier objetivo dentro del territorio de Japón, no provocó pánico pero sí un susto terrible entre los japoneses y supuso un gran quebradero de cabeza para la administración estadounidense.

Según datos de esta última, Piong-Yang dispone de 200 misiles táctico-operativos Nodong capaces de alcanzar objetivos en territorio japonés. Según los especialistas, en Corea del Norte están desplegadas alrededor de 30 instalaciones de lanzamiento de misiles táctico-operativos y 24 instalaciones de misiles tácticos.

Corea del Norte nunca dejó de lado la idea de diseñar un misil balístico intercontinental propio. El primer lanzamiento experimental de un misil semejante, el Taepodong-2m, con un alcance orientativo de 6.000-6.700 km (teóricamente podría utilizarse para bombardear Los Ángeles), fue llevado a cabo en verano de 2006. Los sistemas de espionaje estadounidenses registraron el lanzamiento y comunicaron que el misil se había destruido en la atmósfera tras un vuelo de 40 segundos.

En este sentido, recuerdo que después de los ensayos del verano de 2006 uno de los expertos rusos en misiles nucleares señaló: “Nosotros tardamos un promedio de dos a cinco años en llevar a cabo un ciclo completo de ensayos de misiles análogos en vuelo… Ahora muchas cosas dependerán de la prudencia de los políticos, a los que nadie podrá impedir dar la orden de lanzar un misil, incluso si está sin terminar…”.