Decimos Siria, pensamos Irak | Rusia Hoy (América Latina)

Foto de Vladímir Tolkachev / RIA Novosti

El primer tema acordado en Damasco consiste en intensificar los intentos para sentar a la mesa de negociaciones autoridades y oposición. “Está claro que los esfuerzos para acabar con la violencia tienen que acompañarse de un inicio de diálogo entre todas las fuerzas políticas”, dijo el canciller ruso comentando los resultados de las negociaciones. Hoy los negociadores recibieron la confirmación de que el presidente sirio favorecerá dichas gestiones.

Además, Lavrov dijo que había recibido por parte parte de Siria la petición de “influir sobre los grupos de la oposición que de momento rechazan el diálogo”, informa ITAR-TASS. Por ello, Rusia seguirá trabajando con distintos grupos de la oposición siria, precisó Lavrov. “Pero también deberían trabajar con estos grupos países con más influencia sobre ellos que Rusia”, añadió el ministro.

Es una adición a la última.

Evgueni Primakov, ex primer ministro ruso y uno de los más connotados arabistas mundiales, analizó con Rossíyskaya Gazeta la situación sobre Siria y señaló que: “A pesar de haber algunas voces entre la oposición a favor del diálogo con las autoridades sirias, ésta se ha negado drásticamente a contactar con el gobierno. Hay que señalar que todos y cada uno de los numerosos intentos de organizar negociaciones para acabar con el derramamiento de sangre han sido rechazados. No hay que excluir la posibilidad de que las sugestiones desde el exterior hayan jugado un papel fatídico en esta situación”.

El avezado diplomático ruso insinúa claramente que fuera de Siria existen fuerzas muy potentes interesadas en que continúe el conflicto, lo que está debilitando el régimen de Assad hora tras hora.

Lavrov volvió a proponer organizar negociaciones sobre siria en Moscú con la intermediación del Kremlin. En la declaración de la cancillería siria sobre los resultados de la reunión de Assad con Lavrov, se indica que el presidente sirio “ha confirmado su disposición para enviar una delegación gubernamental oficial a la reunión en Moscú”. Un nuevo rechazo de las negociaciones por parte de la oposición provocaría un serio daño a su reputación. Además, también fortalecería la posición de Rusia en la ONU a la hora de intentar conseguir que se admita que Damasco y la oposición tienen la misma responsabilidad en cuanto al derramamiento ininterrumpido de sangre de los últimos 11 meses.

Es indudable que para Lavrov ha sido también esencial estimular al presidente sirio a llevar a cabo reformas democráticas en el país. Es el único medio para pasar de una mera tregua con la oposición a un diálogo político capaz de debilitar las causas del conflicto.

Lavrov resumió así a Interfax los resultados de las negociaciones: “El presidente Assad nos informó que en los próximos días se entrevistará con la comisión que ha preparado el proyecto de la nueva constitución. El trabajo está finalizado, ahora se trata de hacer pública la fecha del referéndum sobre un documento tan importante para Siria con lo es éste” .

Primakov, que concentró la mayor parte de su actividad profesional en Oriente Próximo, recuerda en este sentido que “las autoridades sirias han declarado que iban a suspender el estado de emergencia, desistirían del monopolio del partido en el poder Baath, introducirían un sistema multipartidista, anunciarían elecciones democráticas a la presidencia y al parlamento, etc. Sin embargo, no hubo ni un solo gesto de acercamiento por parte de la oposición. Por otro lado, parece que una gran parte si no la mayoría de la población, sigue apoyando al gobierno de Bashar Assad”.

La intensificación de las reformas políticas con el apoyo de la mayoría de la población también dice mucho en favor de Assad, incluso dentro de la ONU. Sin embargo, la cuestión es si los países occidentales y las monarquías del Golfo Pérsico están dispuestos a tener en cuenta estos hechos.

Después de que Rusia y China vetaron el sábado pasado el proyecto antisirio de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU, la irritación de Occidente ha superado todos los límites imaginables. Lavrov observó que algunas valoraciones occidentales de las acciones de Moscú en el Consejo de Seguridad “suenan de una manera indecorosa, al borde de un ataque de histeria”.

Sin embargo, la cosa no se quedó ahí. Los Estados Unidos cerraron su embajada en Damasco y varios países de Europa Occidental retiraron sus embajadores. Empieza a hablarse de formar una coalición de “amigos de Siria”. No sólo se trata de acciones que conducirían a un aislamiento internacional de Damasco, se trata de un frente anti-sirio que recuerda muchísimo la creación de la coalición anti-iraquí y que empezó a minar el régimen de Saddam Hussein sin que mediaran sanciones de Naciones Unidas.

Este enfoque no sólo amenaza con crear otro conflicto sangriento en Oriente Próximo, sino con desestabilizar todo el sistema de relaciones internacionales basado en el principal objetivo de la ONU que es el mantenimiento de la seguridad internacional.

Andréi Iliashenko es autor de la revista Nóvoe Vostóchnoe Obozrenie (El Nuevo Observador Orietal). Escribe sobre temas de politica y seguridad internacional.