Cómo se eligió el poder | Rusia Hoy (América Latina)

Foto de ITAR-TASS

Mi vecino de departamento se metió en una situación cómica. Debido a su mudanza, de jure resultó ser un individuo sin un lugar determinado de residencia. En el lenguaje cotidiano esto es sinónimo de “vagabundo”. Todos estos vagabundos, vestidos con una espléndida ropa de moda y con Smartphone en sus manos votaron en el propio centro de Moscú, en las instalaciones del Telégrafo Central. A quienes se habían olvidado su certificado y no podían votar según la dirección de su registro, mi amigo fotógrafo los distribuyo con el auto por toda la capital.

“¿Y qué se le perdió allá?”, me preguntó el taxista que me llevó varias cuadras por el fango invernal. “Las elecciones”, le respondí sobreponiendo mi voz a un programa musical que propalaba una radio.

-¿Elecciones? – preguntó el taxista.

-Elecciones. A la Duma Estatal – le confirmé yo.

-¡Ah! De todos modos ellos van a resolver todo por nosotros –me respondió, luego de lo cual me arrancó de mis manos un arrugado billete y aceleró.

La Escuela Infantil de Artes se encuentra en el edificio de un abandonado cine. En el escenario se colocaron las mesas de los miembros de la comisión, las cabinitas para votar y la urna. Las filas de plateas están ocupadas por policías, funcionarios del Ministerio de Emergencia y varios observadores, incluyendo los del partido “Rusia Unida”. Sobre las concepciones políticas de estos últimos, a diferencia del resto, se podría saber de antemano: el emblema partidario ocupaba toda la superficie de su gran credencial. La votación transcurre con tranquilidad, la mayoría de los observadores duerme. Aquí incluso no se registran las violaciones electorales más difundidas: la expulsión de observadores y la prohibición de fotos y videos. Todo el trabajo de la comisión está registrado por una cámara que se encuentra en la sala.

Mientras espero mi boleta leo el twitter. La mayoría de los sites de internet durante las elecciones fueron sometidos a ataques de hackers y no trabajaban, por eso las redes sociales se convirtieron en la única fuente de información. En alguna parte del Oriente ruso ya se cerraron los colegios electorales, en los Urales los transeúntes detuvieron un autobús que conducía a jóvenes para una votación masiva, en Moscú un conocido periodista descubrió una manipulación con las boletas.

-No sé para qué son necesarias estas violaciones –me dice un miembros de la comisión barrial, en el pasado su presidente-. Todas ellas, si existen, tienen lugar en las comisiones territoriales, urbanas y más arriba. En esta oportunidad nos pidieron que nos relajáramos. Nos dijeron que no iban a existir violaciones.

Las violaciones siempre son un dolor de cabeza para los miembros de estas comisiones barriales. En lo fundamental todos ellos son maestros y reciben a los votantes en el territorio de sus escuelas. Trabajan en los comicios por un pago complementario, ante cada elección pasan por una severa instrucción. A veces en dos oportunidades.

-¿El presentismo es grande? –le pregunto al presidente de la comisión.

-Casi el cien por ciento –no sé por qué ella miente intentando ocultar el listado donde se fija la asistencia. Cae la tarde y al colegio no llegó ni la mitad de los electores. Se los puede entender. En primer lugar los rusos son bastante apolíticos y, a semejanza de mi taxista, no creen en el proceso electoral. En segundo lugar, el clima en Jimki se arruinó por completo. Toda la mañana tras la ventana soplaba la tormenta y las calles estaban totalmente desiertas.

Me entregan una boleta. A mi chica, cuatro. Ella está registrada en Jimki y tiene que elegir diputados de la Duma Moscovita Regional y del Consejo de Diputados de Jimki. En una de estas elecciones votan con dos boletines y es fácil confundirse. Desde las cabinas para la emisión del voto se escuchan suspiros. La gente se pasa allí diez minutos intentando comprender a quién le dará su voto.

Espero mi turno y leo las encuestas a boca de urna. “Rusia Unida” gana por todas partes pero no alcanza la mayoría constitucional. Me imagino la Duma de principios de los 90, con las peleas, las crisis y el manejo político. Miro en mi teléfono y veo que los hackers violaron varios portales de noticias más.

Las elecciones de 2007, pese a cierto éxito de la “Marcha de los disconformes” y la todavía fresca memoria de la “Revolución Naranja” en Ucrania,  no fueron tan nerviosas. Además, el ataque a los portales opositores no fue algo inesperado. En Moscú, como informan los usuarios de las redes sociales, la oposición realiza acciones de protesta y Jimki está vacío y sin gente. Comienza la nevisca, son muy pocos quienes desean salir a la calle. A las 21.00, según hora de Moscú, las elecciones culminan, se cierran los comicios en Kaliningrado, la parte más occidental de Rusia.

A medianoche enciendo el televisor. En la mayoría de los canales se emiten reportajes desde los “bunkers” partidarios y desde la Comisión Electoral Central. Los políticos cuentan lo que ellos piensan de las elecciones y los funcionarios de la CEC presentan los resultados preliminares.

Los datos finales serán anunciados recién el 24 de diciembre, en vísperas de la Navidad. Sin embargo, a estar por los resultados preliminares, a la Duma ingresaron sólo cuatro de los siete partidos que se presentaron a elecciones: “Rusia Unida” (que obtuvo menos del 50%), “Rusia Justa”, los demócratas liberales y los comunistas.