
Los puntos de vista de Occidente y con los de los fundamentalistas islámicos extremistas, no parece prometerle nada bueno a Siria. Foto de AP / Bilal Hussein
Se propone que las fuerzas de pacificación incluyan tanto efectivos de la ONU como de los países árabes. Los ministros también se han puesto de acuerdo para cesar la “cooperación diplomática” con los representantes del gobierno sirio, aunque ello no implique la rotura de relaciones diplomáticas ni la expulsión de los embajadores sirios de los países de la Liga.
Aparte de ello, la LEA fijó fecha y hora para la reunión de los llamados Amigos de Siria, una alianza de opositores árabes y europeos al régimen de Bashar Al–Assad. Dicha reunión se celebrará el 24 de febrero en Túnez.
Sin embargo, Siria tiene más amigos de lo que pueda parecer a primera vista.
Ayman al-Zawahirí, sustituto de Bin Laden en la jefatura de Al-Qaeda, apoya la oposición al presidente Bashar Al-Assad en Siria, posicionándose junto a los Estados Unidos y otros países de Occidente, así como junto a las monarquías islámicas ortodoxas del Golfo Pérsico.
En su intervención grabada en vídeo y publicada el sábado en una de las páginas web islamistas, al-Zawahirí inculpó al presidente sirio Bashar Al-Assad de seguir una estrategia antiislámica y de haber cometido crímenes contra su propio pueblo.
Según las comunicaciones de la organización estadounidense SITE, dedicada a la observación de foros extremistas en Internet, al-Zawahirí exhorta a los sirios a no esperar ayuda de Occidente, porque si esta ayuda se llegase a dar, Occidente instalaría en el país un régimen títere.
Esta coincidencia paradójica de los puntos de vista de Occidente y con los de los fundamentalistas islámicos extremistas, no parece prometerle nada bueno a Siria.
El académico Evgueni Primakov, excanciller, extitular del Servicio de Inteligencia y luego jefe del gobierno ruso a finales del siglo pasado y uno de los más eminentes arabistas mundiales, señala a este respecto: «Muchos de nuestros colegas en Occidente no se dan cuenta de que en caso de una hipotética dimisión de Al-Assad (presidente de Siria), no serán los demócratas los que le sustituyan. Cuando aquí se habla de que hay ciertas posibilidades de que la llegada de la oposición al poder traiga la democracia, se trata de un engaño. Egipto tiene mucho que enseñarnos en este sentido”, señala Primakov. Este domingo en su entrevista a la televisión rusa, destacó que el diálogo era la única salida a la situación actual porque en caso contrario, manifestó, “una de las partes ahogará a la otra en sangre”.
El exdiplomático se expresa de una manera bastante cautelosa pero en realidad, en caso de que se vaya Al-Assad, el poder recaerá en los salafitas, una rama extremista muy ortodoxa de los islamistas sunitas. Un proceso análogo se está dando en Egipto, donde los salafitas, junto con los Hermanos Musulmanes más moderados, ya controlan la mayoría del Parlamento gracias a los resultados de las elecciones celebradas a finales del año pasado – principios de éste.
Durante este período, en Egipto ya han tenido lugar enfrentamientos entre sunitas y coptos, así como con los cristianos. Evgueni Satanovski, presidente del Instituto de Oriente Próximo, econsidera que en Siria este proceso podría convertirse en una masacre.
El país ha sido controlado históricamente por los alavitas, cercanos a los chiitas en cuanto a su ideología religiosa. Constituyen alrededor del 15 % de la población. Los cristianos suponen un 10%. Son la base del actual régimen. Existe también una diáspora numerosa de kurdos, de los cuales tan sólo algunos profesan el Islam. Por otro lado, los sunitas, que son los que están en guerra con el ejército del gobierno en Homsa con la ayuda de sus correligionarios, constituyen alrededor del 40% de la población.
“En caso de que se vaya Al-Assad, en Siria habrá democracia por supuesto”, señala Satanovski. “Pero será una democracia que servirá para que la mayoría oprima y asesine a las minorías religiosas y étnicas. Lo que podría finalmente conducir a la continuación de los conflictos civiles y a la desintegración del país. En estos momentos la consigna de la oposición es: los cristianos al Líbano y los alavitas al cementerio”.
En esta situación, no parece algo inesperado que Damasco se niegue a aceptar las propuestas de la LEA formuladas en El Cairo. El canciller ruso Serguéi Lavrov, por su parte, expresó la esperanza de que su homólogo de Emiratos Árabes, llegado a Moscú el lunes, informase detalladamente sobre la posición de la LEA.
Sin embargo, como esta posición repite prácticamente la resolución del año anterior, la cual sirvió para abrir el camino a la agresión contra Libia, las opciones de que la actual resolución del Consejo de Seguridad de la ONU se base en ella son mínimas.
«Las decisiones sobre las medidas a tomar respecto a la solicitud de la LEA entra en la competencia del Consejo de Seguridad de la ONU», se dice en la declaración del Secretario General de la ONU respecto al llamamiento de la organización árabe para enviar a Siria a las fuerzas internacionales de pacificación. Es muy poco probable que Moscú y Pekín, como miembros permanentes del Consejo de Seguridad, den su visto bueno a una resolución de este tipo.
Andréi Iliashenko es autor de la revista Nóvoe Vostóchnoe Obozrenie (El Nuevo Observador Orietal). Escribe sobre temas de politica y seguridad internacional.




