Fotos de Ruslán Sujushin
Todos los años, alrededor de la última semana de febrero, Rusia celebra una gran fiesta a escala nacional llamada Maslenitsa. Hasta los extranjeros que llevan al menos un año en Rusia se han familiarizado ya con las sencillas reglas del juego. Estas consisten, ni más ni menos, en cocinar y comer crepes, que pueden ser sin nada, aunque en general van rellenos de queso, jamón, caviar u otros ingredientes dulces o salados.
Este año, la organización benéfica “Liniya zhizni” (La línea de la vida) que recauda fondos para los niños que necesitan costosas operaciones de corazón, organizó una serie de actividades bajo el lema: “Cómase una crepe, salve a un niño”. El objetivo del programa era ayudar a una niña en particular: Lisa Bragina, de nueve años y oriunda de Sterlitamak, en la República de Bashkortostán, que debe operarse por causa de una grave enfermedad cardiaca. El costo de la operación corre a cargo del presupuesto estatal, pero se necesitan otros 195.028 rublos (6.600 dólares) para comprar el equipo médico necesario para la operación, señaló Faina Zajárova, presidenta de la fundación. No sólo recaudaron fondos con la venta de crepes, también patrocinaron actividades de patinaje sobre hielo, un espectáculo de tambores y otros eventos. Además, los restaurantes de las ciudades más grandes de Rusia donaron un porcentaje de la venta de crepes a la causa. Los chefs de los restaurantes asociados a la causa crearon un menú especial de crepes para la ocasión.
En el club Petrovich de Moscú, frecuentado por intelectuales, el artista y escritor satírico Andrei Blizho organizó un acontecimiento benéfico el 23 de febrero. El salón central del club se convirtió en una cocina con un fogón en el centro de la escena y un trío de músicos que tocaban grandes éxitos rusos de estilo retro. El objetivo era cocinar oladi: los tradicionales crepes gruesos según la receta de una persona legendaria llamada Baba Valia, famosa entre los lugareños por sus excelentes dotes para la pastelería, al menos así lo afirma Zhanna, una de las organizadoras del evento. Bilzho quiso ser creativo y cocinó unos crepes tan gruesos que le resultó muy difícil darle la vuelta en la sartén. La muestra de cocina se complementó con la venta de números de lotería a 500 rublos cada uno. Según señaló Bilzho:
“10 números son 5.000 rublos, 100 son 50.000 rublos y la operación de la niña cuesta 6.000 dólares. Si la ayudamos, el día de mañana será artista o arquitecta o deportista o lo que quiera ser, y ustedes podrán enseñar este número de lotería con orgullo sus hijos y nietos”. Después del edificante discurso, los 50 números de lotería que quedaban se vendieron de inmediato. Al final de la velada los ganadores de la lotería recibieron bolsas de contenido inesperado: en algunas había una botella de aceite de girasol, en otras una bolsa de leche o de trigo y en las demás un paquete de azúcar. “No es casual”, dijo Bilzho mientras los ganadores miraban los premios con desconcierto. “¡Si combinan estos ingredientes, pueden hacer una crepe enorme para compartir entre ustedes!”
El programa “Cómase una crepe, salve un niño” se anunció el 20 de febrero, fecha en que los restaurantes comenzaron oficialmente la venta de las crepes benéficos. Concluyó con la clausura oficial de Maslenitsa en la pista de hielo de la calle Petrovka, en el centro de Moscú. Al final del evento, Natalia Gantimurova, Miss Rusia 2011, se puso al frente del fogón y desplegó sus habilidades culinarias. Los juegos tradicionales rusos, como el “tira y afloja”, o juego de la soga, o las danzas en corros atrajeron multitud de moscovitas y el evento culminó con la llegada del espantapájaros simbólico de Maslenitsa, proscrito por la tradición pagana.
“Nuestra misión principal es desarrollar la tradición de hacer obras de caridad en Rusia -señaló Zajárova-. Hace mucho tiempo que donar dinero es una forma de vida en los países occidentales. La gente aprende a donar desde la infancia, sea cual sea el presupuesto familiar. Pretendemos fomentar la participación en causas benéficas en Rusia con creatividad y actividades recreativas , y funciona. Nuestro sueño es convertirlo en un estilo de vida, en el que todas las familias rusas donen dinero a quienes que lo necesiten”.




