Ruslandia

Filóloga eslava y fotógrafa. A menudo con la nariz hundida en un libro o embarcada en algún viaje. He vertido al español y al catalán la obra de autores como Grossman, Ulítskaya o Aksiónov. La fotografía me ha llevado a exponer en varios lugares, pero ninguno como Moscú, esa megalópolis que nunca se detiene. En Rusia, a decir verdad, la realidad supera la ficción, quizás por eso su narrativa sea la más célebre del mundo. Y es que tenía razón Tiútchev: en Rusia sólo se puede creer.

«No tengo tiempo para la nostalgia»

La Fundación Loewe presenta el trabajo de Nacho Duato en Madrid

Mayakovski en América

Crónica de un viajero bolchevique

Lost in Moscow (II)

Los baños Sanduní, un lugar cargado de historia para añadir a nuestra guía de la capital rusa

«El joven Liova»

La niñez y la juventud de Trotski noveladas por Marcos Aguinis

Los nietos de la revolución

Música electrónica rusa en la Casa Encendida

Elif Batuman, la escritura y la vida

Imaginemos a una universitaria norteamericana “letraherida” y ávida de viajar a tierras rusas

Lost in Moscow (I)

¿Cómo descubrir la ciudad más grande de Europa?

San Petersburgo

el escenario más grande del mundo

Viaje de Moscú a Peredélkino

Rusia, “país grande, país inmenso, incansable, que cambia incesantemente. Se hallan en él los defectos más dispares, pero tiene un gran mérito: ama la poesía”

Las flores del mal de Vsévolod Garshin

Si hay algo de lo que no carece la literatura rusa es de personajes dementes
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