Vencedores y vencidos en los JJOO
Vencedores
-
El equipo de atletismo al completo. Las 18 medallas y especialmente
los 8 oros (sólo uno menos que EEUU) son el mejor resultado desde
que el país compite en los JJOO como Rusia, un aviso a navegantes de
cara al Campeonato del Mundo que Moscú acoge en 2013. Por destacar a
uno, Natalya Antyukh, la única con dos medallas: oro en 400m vallas
y plata en relevo 4x400m.
- El judo masculino. Tras no
conseguir ni una sola medalla hace 4 años en Pekín, cierra Londres
con 5 (incluidos 3 oros), el motor del medallero ruso en la primera
semana de JJOO. Todas esas medallas, a excepción de una, tuvieron
por protagonistas a judokas de regiones del Cáucaso, una buena
excusa para hacer patria, precisamente en el deporte predilecto del
presidente Putin, que asistió en persona a una de las finales.
-
El joven Ilya Zakharov (21 años) es quizá la sorpresa más
agradable de toda la delegación rusa, regresa con dos medallas al
cuello en disciplinas históricamente dominadas por los chinos: oro
en salto de trampolín 3 metros solitario y plata en dueto
sincronizado junto a Eugeny Kuznetsov.
- El equipo de
baloncesto masculino, que consiguió la primera medalla olímpica
(bronce) para Rusia en la disciplina. No contamos las conseguidas en
tiempos de la URSS, cuando la mayoría de los jugadores procedían de
Lituania (Sabonis, Marciulionis)) o Ucrania (Volkov, Tkachenko). El
seleccionador ruso, David Blatt, anunció tras los JJOO su renuncia
tras 6 años en el cargo, al considerar terminado su ciclo.
-
Ningún gimnasta (ni masculino ni femenino) se ha colgado en estos
JJOO tantas medallas como la moscovita de 17 años Aliya
Mustafina, 4: un oro, una plata y dos bronces. Tras perderse 2011
casi completo por lesión, Mustafina ha sido el puntal del equipo
ruso en gimnasia artística, que ha reivindicado su lugar en la élite
mundial, siendo junto a China el país con más medallas (8).
-
Lucha grecorromana. No por esperado tiene menos valor. Vuelve
a ser uno de los pilares de Rusia en el medallero olímpico, con 11
metales, incluidos cuatro oros. Igual que en el caso del judo, la
mayoría tuvieron acento caucásico, donde goza de gran tradición
desde tiempos de la URSS.
- El equipo de vóley masculino,
que protagonizó en la última jornada quizá el momento más
emocionante de Rusia en todos los JJOO. Había perdido claramente con
Brasil ya en la fase de grupos, 3-0. Sus caminos se volvieron a
encontrar en la final y la historia pareció repetirse cuando la
canarinha tomó dos sets de ventaja en el marcador. Pero Rusia se
levantó, desafió a la lógica y remontó para adjudicarse el
oro.
Vencidos
- Los equipos
femeninos en deportes colectivos, que no consiguieron ninguna
medalla. Ni waterpolo, ni balonmano, ni baloncesto, ni vóley; siendo
quizá los dos últimos las principales decepciones
- Elena
Isinbayeva. Dos veces campeona olímpica y plusmarquista mundial
de salto de pértiga, se tuvo que conformar con el bronce. Ya en la
treintena, su hoja de ruta era retirarse en 2013 después los
mundiales de Moscú, pero tras los JJOO anunció cambio de planes.
“Estaré en Río’16 para recuperar el oro. He atravesado muchos
problemas en los últimos tres años, el bronce me da fuerzas para
seguir. Es como si me dijera: no te retires”.
- María
Sharapova. Vista en perspectiva, la plata es buen resultado, pese
a acudir con la responsabilidad virtual de ser abanderada. El
problema en su caso no es el ‘qué’ sino el ‘cómo’: la
flagrante humillación de la final (6-0 y 6-1) a manos de Serena
Williams y en tan solemne escenario.
- Halterofilia. A
botepronto, los 6 metales rusos en la disciplina (otro de los
considerados graneros históricos de medallas) podrían sonar a buen
resultado, pero por segundos JJOO consecutivos ninguna ha sido de
oro. Se trata quizá del deporte al que más le afectó la disolución
de la URSS. En las cinco ediciones desde que compite como sólo Rusia
suma únicamente 3 oros. Por comparar, en las últimas cinco
ediciones a las que concurrió como URSS obtuvo 24 oros.
- La natación, refiriéndonos a las pruebas de velocidad. Rusia ha vuelto a pasar sin pena ni gloria (4 metales, ningún oro) por el deporte que más medallas reparte de los JJOO tras el atletismo, 99.


